Un año más. El reloj, implacable, cuenta los minutos. El tiempo no se detiene. Ya están aquí los 22. Medio tristes, medio felices… completamente neuróticos.
Estos, por supuesto, son diferentes. Este año ha sido poco amable conmigo. Mi familia (o la mayor parte) se encuentra lejos. Mi padre no se encuentra cerca, mi hermano se proyecta ausente y, sin embargo, lo que más me duele, lo que más anhelo, es el sonido de su sillón.
Hoy la extraño más que nunca. Hoy, cuando todos me desean feliz cumpleaños, es cuando más la necesito.
Años duros, años amables, años… Es la vida. Si dolieron, si causaron euforia, si te dejaron alguna huella, es una buena señal.
Muchas felicidades. Algo atrasadas pero como dice ese viejo y gastado refrán “nunca es tarde si la dicha es buena”
Y arriba ese animo que no se diga….
😛
disimula, que se que te montaste tremenda bacanal
me lo contaron de buena tinta
Bueno… fiesta si hice. Le tomé la palabra a Rale y subí el ánimo.
Uffffff… Mar, disculpa que comente, entre por curiosidad y termine leyendo bastante… felicidades atrasadísimas por tu cumpleaños. Rayos, sinceramente me has entristecido mucho con el final, pq me hiciste pensar en mi abuela que un día no estará para mi cumpleaños y entonces me sentiré mas sola que nunca…
Buen post.
Hola lunky:
Me alegra que te guste lo que escribo, eres bienvenida cuando quieras.
En cuanto a lo de tu abuelita… bueno, sé lo que sientes, ojalá que no te suceda pronto.
De todas maneras… gracias por las felicitaciones.
🙂