Me di cuenta de que mi búlgaro había mejorado cuando la abuelita que compartía cuarto conmigo me invitó a su casa a comer pescados del Danubio.Las dos coincidimos en el hospital por unas “pequeñas cuestiones quirúrgicas”, pero creo que Julia se ganó la medalla de tipa fuerte cuando, con sus 77 años, se levantó el... Leer más →