Ann en versos mexicanos

Cuando lo conoció y le regaló el poema, Ann se elevó 3 cuartas del suelo. Que conste que digo 3 cuartas porque esa es la medida exacta que María me describió y yo (casi siempre) creo todo lo que me dicen. Aquel muchacho de ojos marrones la había sorprendido con un regalo hecho de versos…... Leer más →

Everybody’s fine

Los besos que te enviaba no llegaban y las palabras no salían de la garganta enferma que oprimía aquel virus, pero la película hizo brotar las lágrimas de la nostalgia y los dedos corrieron a buscar tu nombre en el celular casi sin baterías. Te llamé y hablamos 32 segundos, te asustaste al escuchar mi... Leer más →

Enamorado

Y me quería convencer con historias de mujeres, me hablaba de camas extrañas, de cuerpos sin nombres, de sexos húmedos, de labios calientes… pero lo descubrí en la sonrisa tierna que me regaló al saber que estaba enferma. Los niños malos cambian cuando se enamoran.

A papá…

Corrí como aquella vez y las lágrimas empañaron mis ojos, pero te abracé fuerte (muy fuerte) y te planté el beso que no te daba hace meses. Fue definitivamente el mejor sueño de esta semana.

Awww

Él tomó aquellas diminutas manitos entre las suyas y el corazón me dio un vuelco. Tanta ternura no podía caber en un solo gesto, no era posible. Lo único que recuerdo es que la bebé cerró los ojos y en una carcajada hermosa se dejó caer entre los bracitos que la esperaban expectantes. Él tendría... Leer más →

El mejor regalo

Un regalo común no serviría, no con Ann. Ella quería más... la distancia era sólo un pequeño obstáculo para alcanzar su objetivo. Yo siempre he oído que las estrellas no regalan su polvo fácilmente, que hay que recogerlo de alguna enana mañanera o de alguna supernova rezagada y, así y todo, es muy difícil. Sin... Leer más →

Lo más importante…

A veces llueve y te quiero. A veces sale el sol y te quiero. La cárcel es a veces. Siempre te quiero. (En una prisión en Montevideo). Te quiero por la mañana, porque el Sol me hace recordarte, te quiero en las tostadas que me preparo (en las que no se me queman), imaginando, solo... Leer más →

La espera

Él la espera en aquel banco a la orilla del mar todas las tardes... Con la cabeza cana y aquel bastón de cedro parece una estatua antigua, de esas que sólo adornan parques y monumentos. Él la espera siempre,  incluso cuando llueve...  entonces  aparece con su sombrilla enorme, esa que tiene cuadros azules y rayas... Leer más →

Increíble

a mi padre... como siempre   Yo estoy aquí, tú allá… lejos, donde no puedes besarme (al menos no materialmente). Yo estoy aquí, tú allá… lejos, donde las lágrimas se confunden con la nieve. Tú estás allá, yo aquí…  lejos, donde la risa se confunde con los gritos. Tú estás allá, yo aquí… lejos, donde... Leer más →

Como dijera Carilda

Cuando me miras a los ojos y me besas (como dijera Carilda) me desordeno. Cuando me susurras al oído que me quieres, cuando me acaricias, cuando por la noche (o por la tarde, o quizás en la mañana), me haces el amor…  o te lo hago, eso depende, (como dijera Carilda) me desordeno. Me desespero... Leer más →

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