Una historia sin fin

Ofrezco caramelos, dulces finos, coco rallado con chocolate… regalo vino (de todos tipos), regalo helados. Ofrezco pasas al ron,  whisky con mate, sangrías, mojitos, piñas coladas… regalo abrazos al minorista, regalo besos de contrabando. Me ofrezco entera  en cada dulce, en cada trago. Me ofrezco etérea, me ofrezco espuma. Me ofrezco noche… crepúsculo, amanecer. Me... Leer más →

Cobrando deudas

Me he convertido en acreedora... y me gusta. Incluso tengo varias deudas que cobrar. Las promesas, cuando son bien hechas, se convierten en deudas... y yo cobro en sueños, en besos, o en buenas fotografías. Por eso mismo es que él me debe un beso. De los húmedos, de los mojados... de los que apenas... Leer más →

Cambio de tiempo

Me gustan los días soleados, me suben el ánimo. Los días grises  me ponen un tanto melancólica. Como ahora, que escribo tratando de contener unas lágrimas que quieren salir porque sí, porque les da la gana, no tienen ni visa ni pasaporte y aun así intentan escaparse. Ah, pero yo no las dejo. La cabeza... Leer más →

Lo más importante…

A veces llueve y te quiero. A veces sale el sol y te quiero. La cárcel es a veces. Siempre te quiero. (En una prisión en Montevideo). Te quiero por la mañana, porque el Sol me hace recordarte, te quiero en las tostadas que me preparo (en las que no se me queman), imaginando, solo... Leer más →

Ni María ni Ann

Cuando escribo (como ahora) esquivando retratarme, tiendo a confundirme. Al final, a contracorriente, Ann y María me dibujan un poco. Un poquito ángel y otro tanto demonio, como dijera sabiamente aquella personita de 1 metro 20. La Marian que escribe siempre se filtra, algunas veces aún a mi pesar. Las historias se me parecen un... Leer más →

2 en 1

Soy blanca porque  mi madre es blanca, mi padre es blanco y mi familia (hasta donde yo conozco) es blanca. Soy blanca porque en la playa, cuando me da el sol, mi piel se torna roja. Soy negra porque escucho  rumba y bailo  guaguancó, porque me encanta gritar en el barrio para saludar a los... Leer más →

Justo a mi alcance

El está justo a mi alcance, si extiendo la mano lo atrapo. Se encuentra tan cerca que puedo aspirar su perfume…o más bien su olor… su olor a hombre, a macho, su olor animal. Ese rastro que me hace perseguirlo, desearlo… imaginarlo. El está justo a mi alcance. Bastaría una palabra, un susurro, un soplo... Leer más →

Navegando

Ann es una de esas muchachas cursis que van por la vida esperando enamorarse de cualquier extraño. Ella cree (aunque no lo diga) en esa locura llamada, absurdamente, amor. Es de las que quiere una boda blanca, con el vestido, el cake y las damas de honor incluidas. Es de las que se emociona por... Leer más →

Requerimientos

Un libro bueno, una canción vieja, un vestido rojo, unos tacones altos, un beso mojado, un nomeolvides, (o un clavel) si se da el caso. Un abrazo fuerte, una caricia tierna, una bufanda negra, una botella de vino (tinto de ser posible), una visita nueva, de alguien agradable. Y a ti. Para ser feliz solo... Leer más →

El que por su gusto muere…

Te lo advierto, mis besos son letales. La frase dicha la primera vez como al descuido en algún parque lejano sobrevuela sus recuerdos. Tanto lo había advertido que no le había pasado por la cabeza que se hubiesen olvidado de ella. Se lo había repetido una y otra vez... sus besos eran letales. Por eso,... Leer más →

Blog de WordPress.com.

Subir ↑