Dejar ir…

Por estos días ando llenándome de valor para decidir qué libros soltar en la masiva convocación que le ha dado vuelta a las redes. La verdad es que separarme de uno de mis niños me va a costar trabajo, sin embargo, como me recordaba una amiga, a veces hay que dejarlos volar para que no... Leer más →

Sueño de amanecer

Él me contaba que allá, a lo lejos, veía el cielo menos azul, que el mar era gris y sin olas y que en las noches se preguntaba si sus estrellas serían las mismas que me dormían. La primera que aparece –me escribía en sus cartas- tiene tu nombre. Y yo… que en cada respuesta... Leer más →

La deuda eterna

Le debo a Maikel un tercio de mi vida… le debo la poesía. Él fue quien, con esa gigantesca sensibilidad que lo caracteriza, me presentó a los poetas antiguos. Yo tendría apenas unos 12 ó 13 años cuando comenzamos la tradición: al menos 2 veces a la semana nos escabullíamos del mundo y, mientras él... Leer más →

Y si…

Ahora mismo, mientras escribo, me acecha el fantasma triste de una mujer de época. Ella se acerca, sigilosa, y me susurra que es mi futuro. Mi cuerpo tiembla. Le tengo un miedo terrible a volverme loca.

Las manos largas

Tengo que confesarlo, las manos largas son mi fetiche. Incluso una vez, hace ya algún tiempo, comencé a salir con un hombre sólo por sus manos. La manera en que el cigarrillo se gastaba entre sus dedos me fascinaba, era como ver consumirse una hoguera en el horizonte… Así de largas eran sus manos. Todavía... Leer más →

Hoy

Hoy quiero ser en tu boca la fruta prohibida de Adán y Eva… Siempre he notado que te comes lentamente las manzanas.

Cualquier amor es amor bueno

Hoy no quiero regalarle odas a la tristeza ni dedicarle un minuto a la agonía. Hoy le regalo un poema de amor a mi sombra y le sonrío cómplice al autor. Al fin y al cabo de bravo este tiene solamente el nombre. Cuando estemos de nuevo con nosotros Cuando estemos de nuevo con nosotros... Leer más →

La historia insomne

Hay noches en las que el insomnio me castiga fuerte y un leve, pero continuo dolor de cabeza, me taladra los recuerdos. Ayer fue una de esas noches. Como remedio, aunque contrario a la lógica, me regalé una de esas historias cortas que escriben los poetas de la prosa. Esta se llama, ni más ni... Leer más →

Llueve y yo escucho un tango

El tango se hizo para hacer el amor. Así, categóricamente. Escuchar a Piazzolla a oscuras, en una cama, es el mejor juego preliminar. Humedece sólo pensar en la cadencia de las notas. Las quejas del acordeón argentino, cuando son arrancadas por una mano firme, se asemejan, sutilmente, a los gemidos de una mujer en celo.... Leer más →

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