Vicios

Cuando el mundo quepa en una taza de café y mi cuerpo se vuelva espuma, el recuerdo de las canciones que me regalaste aquella tarde volará a través de las volutas de humo que algún ser de otra galaxia, sentado en una terraza gris, exhalará de sus labios mientras se fuma el cigarro con el... Leer más →

Sólo por un día

Si yo fuera Dios me parecería un poco a Sabina, ese aspecto desaliñado le vendría muy bien al tipo de ser sobrenatural que siempre me ha gustado soñar. Cantaría Noches de boda desde el cielo y los 10 mandamientos serían sus versos a pie de letra (puede que incluso añadiese otros). Si pudiese ser Dios…... Leer más →

Yo también sueño

A veces, cuando el día ha sido muy pesado y la noche llega, me vuelvo sueño. Y me regalo deseos en canciones viejas… La noche se convierte entonces en mi nueva vida y salgo a recorrer el mundo detrás de las estrellas fugaces que atrapo gracias a los sabios consejos del principito. Pero la oscuridad... Leer más →

No estés triste

Para ti y para nadie más se ha inventado el mar. Las olas se hicieron para absorberte las lágrimas y la espuma para lavarte los cabellos. Por eso tus ojos son del color de las algas y tu boca asemeja corales de fuego. Para ti y nadie más se abrieron las entrañas de la tierra... Leer más →

Espejismo

Ella tenía los ojos peligrosos y la boca escondida; él tenía las manos frías. La calle vacía, como aquella canción de Sabina, les regaló las luces de las farolas. Yo los vi caminar a través del mar,  imitando la estela bíblica de Jesucristo. La luna les dibujó el camino hasta las estrellas y los pies... Leer más →

Oliva

Los claveles son mis flores porque antes eran las de ella. Y los frichuelos, y los batidos de chocolate. También los cuentos, los escondites, las poesías, y aquella muñeca (de porcelana) que yo no tocaba porque se rompía. Las flores blancas que eran de ella ahora son rojas, pero son mías. Y sus memorias de... Leer más →

Tiempos

En 1890 una mujer se cubría con veintidós prendas de vestir; una mujer moderna usa, en verano, tres.* La una se desvestía en veinte minutos, la otra queda desnuda en reinta segundos. Paul Morand * Morand no llegó a contemplar el bikini ni el monobikini.     

Después de ti…

Después de ti queda el mar (con sus oleajes), como después del invierno queda la primavera. Después de ti quedan también los gorriones del parque, y las mariposas, y los lirios blancos. Quedan las secuelas de tu partida en papeles, ya no amarillos sino blancos, y alguna que otra foto guardada en mi caja de... Leer más →

La historia de los gorriones

Hace mucho tiempo, cuando los dioses aún existían, ocurrió un gran incendio en el bosque de las aves. Muchas de ellas volaron fuera de las llamas para salvar su vida pero otras, como los pequeñitos gorriones, no quisieron abandonar sus nidos. Mientras las hembras cuidaban las crías en lo alto de los árboles, los machos... Leer más →

A veces me pregunto

A veces me pregunto qué harás cuándo me muera. Cómo serán tus lágrimas (si es que las derramas) y qué miseria ajena te cortará las venas. A veces, cuando me duermo, comienzo a preguntarme si quizás, cuando me muera, a ti también se te escapará la vida. Y te imagino apagándote lentamente, como si fuesen... Leer más →

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