Ahí está. Me mira esperando que yo haga el primer movimiento. Lo presiento, está esperando por mí... su silueta se dibuja en la pared. Sé que si hago un gesto se espantará y huirá, me lo dice el instinto. Por esta vez, solo por esta vez, lo dejaré tranquilo.
3 de septiembre
Un año más. El reloj, implacable, cuenta los minutos. El tiempo no se detiene. Ya están aquí los 22. Medio tristes, medio felices… completamente neuróticos. Estos, por supuesto, son diferentes. Este año ha sido poco amable conmigo. Mi familia (o la mayor parte) se encuentra lejos. Mi padre no se encuentra cerca, mi hermano se... Leer más →
Aquí estoy
De vuelta del exilio tecnológico ando hoy. Hoy mi vida retoma su cauce... vuelvo a escribir y a publicar. Hoy, luego de una ausencia prolongada, me vuelvo a Internet y le digo: Aquí estoy.
Y el Diablo… ¿tampoco existe el Diablo?
El Maestro y Margarita es uno de esos libros que, o entiendes o te vuelve loco/a. Es un libro raro en el que el diablo y los demonios hacen travesuras por toda Moscú, las brujas hacen fiestas y se untan cremas mágicas, y Poncio Pilato, arrepentido, se sienta en un bosque esperando el perdón. Mijaíl... Leer más →
Reencuentro
A mi padre, aunque esté lejos. Hace años que no se ven. Ella seguramente ha cambiado, ya no es la misma niña que él dejó atrás. Sin embargo, en su memoria seguirá siendo la pequeña niña que siempre lo despertaba los domingos. El avión se acerca, aterriza. Lentamente y cargado de equipaje sale del aeropuerto…... Leer más →
Mamá siempre tiene razón
Como siempre pasa, esta vez la historia de la niña mala se convierte en un cuento infantil. Ella, sola en el bosque, a pesar de que su mamá le dijo que no se entretuviera, se encuentra con el lobo. Se lo tenía merecido la Caperucita. Eso le pasa por desobediente.
Cursilerías
¿A quién no le han hecho, en algún momento, un regalo cursi? Un peluche, una flor, una carta, un disco de música… una estrella. Bueno, la historia es que últimamente esas cursilerías se han ido perdiendo, han ido quedando relegadas a un segundo plano en este mundo en el que deleitarse con las estrellas es... Leer más →
En la oficina
Ella, sentada en su escritorio, mira furtivamente. No sabe que desde mi esquina la observo. De repente, con siniestro misterio rebusca en su bolso y me vuelve la espalda. Me asusto… ¿llevará un arma?
Sabineando
♪♫… y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres, porque el amor, cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren… ♪♫ Magdalena y la rubia platino querían matarse por un amor. Yo, al contrario, quería un amor que me hiciera morir.
Diálogo
Tomado del libro Ciudadano Sade, de Gonzalo Suárez. *** - ¿Pretendéis que escribir es un acto natural? ¿O solo escribís cuando no podéis realizar vuestros deseos? - Realizo mis deseos escribiendo. - Por tanto, sois culpable en intención de los hechos que escribís. - Nadie es culpable de los actos que no llega a realizar.... Leer más →