Lo que me hace feliz

Dormir -después de un largo período de insomnio- reposando la cabeza en otro brazo. Despertar -después de un largo período de sueño- reposando la cabeza en el mismo brazo.

Para subir al cielo

Ann -la rubia, la buena- anda paseando por las nubes. María viene a contármelo ensimismada y, casi sin creérselo todavía, me describe una complicada historia. Ella sabe (la pelirroja) que desde arriba tiene una orden de alejamiento y, medio molesta/medio animada, escrutiña el cielo en busca de alguna pista. Subió anoche de repente, la delata... Leer más →

Te vi…

A veces no hacen falta las palabras. Quizás, como canta Fito: ♫ Todo lo que diga está de más, las luces siempre encienden en el alma...♪

Uno por la igualdad

Este, para variar, es uno de esos maravillosos artículos que la Istarú regala de vez en mes -no, no le estoy robando a Arjona. Cuando lo leí, me acordé de aquella vez que a mí me dió por regalar(le) flores. Enamorarse a los ocho Cuando fui niña casi no había Día del Niño, que yo... Leer más →

Hipotecar, jamás

Aceptarme, así, toda yo. Aceptarme. Y saber que me equivoco pero también me levanto, y no me importa en la caída destrozarme las rodillas. Yo soy -y me doy- justamente como ves; sin trampas en las esquinas o escondidas mañas de manipulación. No te engaño cuando me confieso. A veces exagero, es cierto, pero nunca... Leer más →

Masoquismo

Hay libros mortales, ruletas rusas, uno los sabe cargados y aun así se arriesga y apuesta. Basta para recibir la bala abrir una página, leer un poema y dejar que el azar apriete el gatillo. Hay versos balas, letras asesinas. Estas que les pongo ahora son de las mortíferas. Madre mía que estás en una... Leer más →

De niños y otros demonios

Un vecino del ingenio dice que Dorita es mala, para probarlo me cuenta que es arisca y malcriada y que cien veces al día todo el batey la regaña. Que a la hija de un colono, le dio ayer una pedrada, y que la del mayoral le puso roja la cara, quién sabe con qué... Leer más →

La emboscada

La caza mayor -cuenta María- me parece un deporte fascinante. Empeñarse en coleccionar uno de esos animales gigantes no me motiva y, sin embargo, la batida me emociona a tal punto que, encontrarme apuntándole directo al pecho a una de esas fieras salvajes con apenas una flecha, me hierve la sangre. Esta vez, él se... Leer más →

El inmortal

Tengo un beso atorado en la garganta... el maldito se me esconde entre los dientes. Ni mordiéndome la lengua se me muere, ni gritándole tu nombre se me cansa.

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