Cobrando deudas

Me he convertido en acreedora... y me gusta. Incluso tengo varias deudas que cobrar. Las promesas, cuando son bien hechas, se convierten en deudas... y yo cobro en sueños, en besos, o en buenas fotografías. Por eso mismo es que él me debe un beso. De los húmedos, de los mojados... de los que apenas... Leer más →

Constelaciones II

Ayer me abordó una mujer elegante y, luego de presentarse, ofreció regalarme polvo de estrellas a cambio de que la guiara de nuevo a su lugar de origen. No pude negarme, Casiopea es la madre de Andrómeda, una de mis profetizas preferidas y el hecho de que Perseo la hubiese rescatado de aquel mounstro Cetus... Leer más →

Absolutamente nada

...Y fui y hablamos de sexo y no pasó nada… absolutamente nada… aunque parezca increíble. Ahí estaba él, despeinado, como siempre, hablándome de fútbol (yo me pierdo por el deporte) y de pronto, sin saber cómo, caímos en el tema. El otro escribía y, de vez en cuando, miraba o asentía. Sólo se atrevía a... Leer más →

Aquellos maravillosos 80’s

Yo soy de la generación de los 80, la última de los maestros por cada asignatura. Soy de los 80, la última generación que aprendió a jugar en la calle y en los recesos de la escuela al trompo, al burrito 21, al escondido, la botellita, el come- fango, el chucho escondido, el ladrón y... Leer más →

El que por su gusto muere…

Te lo advierto, mis besos son letales. La frase dicha la primera vez como al descuido en algún parque lejano sobrevuela sus recuerdos. Tanto lo había advertido que no le había pasado por la cabeza que se hubiesen olvidado de ella. Se lo había repetido una y otra vez... sus besos eran letales. Por eso,... Leer más →

Persecución imposible

Definitivamente... si hoy me persigues me alcanzas. El juego que solíamos utilizar para llevar a cabo nuestros complots  se me hace una 4ta parte de la película Misión Imposible (a no ser que juguemos en cámara lenta). El esguince en mi tobillo derecho a venido a estropearlo todo... se burla descaradamente de mí. Un lunes... Leer más →

Un dado de regalo

Un amigo me regaló un dado. Así, como lo leen: un dado. Rojo, grande, cuadrado (sin las esquinas redondeadas)... de terciopelo. En fin, un dado. Qué extraña selección para un regalo.

Desencuentro

Y él estaba ahí... buscándola. Pero ella no apareció. El rastro de su perfume inundaba la escena y las flores semimarchitas le daban a la estancia un toque de distinción. Nunca llegó, los rayos de sol le derritieron las alas, sobrevoló muy cerca del sol. Cuando la encontraron solo flotaba en el mar su velo... Leer más →

Recaída

Ya lo había olvidado (al menos eso pensaba María), ya no recordaba siquiera su sonrisa. Hacía al menos una semana que no lo veía, creo que en realidad nunca lo había extrañado tanto, quizás aquel lunes solo había sido un sueño, o un deja vú. María ya no se acordaba. Hasta hoy. Apareció de la... Leer más →

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