Un café

Te invito a un café, me anuncia inmenso, como si de su boca un milagro le naciera. Te invito a escaparnos por un rato… como si de la taza un mundo nos brotara. Te invito a una orgía de sabores, y es que sé que la canela te da ganas...

Una idea

A Alexandro Jodorowsky le robé la idea, y esta trata, ni más ni menos, de volverse original. Hoy, para variar, vamos a crear “anuncios” -de esos que (en otros países) se escriben en los periódicos. Jodorowsky apuntaría, por ejemplo, los que aquí me digno a adjuntar: “Por capricho vendo todo” “Cambio una cosa por otra”... Leer más →

Huérfanos

Tus hijos han caminado tantas noches sobre mi espalda, se han derramado tantas veces sobre mis nalgas, que no tengo otra palabra para llamarlos que no sea: huérfanos.

El juego

Te valdría bien mantenerte alerta - le aconsejo a un amigo. Los juegos con la ruleta son peligrosos. Si arriesgas todo al azar puedes terminar volándote sesos, incluso cuando la pistola no está cargada. María ha muerto -me susurra al oído. Esta vez estoy lanzándole los dardos a Ann... y me han dicho que ella... Leer más →

La religiosa

Ella cree (cuando le conviene) en las señales y clichés de otros tiempos. Consulta poemas lúcidos antes de salir a la calle y jamás cierra los ojos sin persignarse un cuento. Su templo, lleno de libros, la absuelve de cada verso.

La ventana

De vuelta a casa, cuando el humo de los cigarrillos me envuelve en una nube gris, desaparezco. Me cubren la escapada minutos silenciosos que se le corren al tiempo. La ventana de mi cuarto no hace ningún sonido cuando me marcho. Es mi cómplice.

Ella baila

María baila entre los espejos mientras Ann pretende atrapar el tiempo. María baila. Se mueve a través de las porcelanas chinas y las cortinas de organdí. Baila. El mundo a su alrededor se disipa. Los niños crecen, las mujeres se hacen viejas, las cortinas se deshilachan. A ella no le importa. Baila. El fuego de... Leer más →

Almacén de memorias

Cada espejo roto cuenta una historia de desamor. Cada copa abandonada, cada papel arrugado... A veces, sin embargo, las historias se duermen en cajas de zapatos viejos. Y se marcan con nombres y se etiquetan con fechas. Hay personas que en su casa tienen hasta estanterías… todas ellas llenas de recuerdos.

Como María… de vez en cuando.

De María siempre me ha fascinado su total irreverencia a las normas. A pesar de su descaro, siempre defiende sus opiniones y no tiene temor alguno al rechazo público (en especial en reuniones burocráticas). Hace un tiempo, en un debate absurdo, me sorprendió levantándose de su asiento para llamar abyectos a unos conferencistas. Ann, a... Leer más →

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