Aquel barco de papel naufragaba en la distancia mientras las olas lo iban engullendo despacio. Primero fue una pequeña la que le lamió la proa y luego otra, un poco más grande, lo inclinó hacia babor. Sólo las velas se distinguían entre la espuma que salpicaba a los marineros hasta que, lentamente, estas también desaparecieron.... Leer más →
Aquella espalda
Un lunar sin brillo que incite pecado es apenas una peca. Pero ella… ella es una noche con estrellas. Sus fotografías lo demostraban, sobre su espalda danzaban la constelaciones aprendidas hace 1000 años atrás. Las mismas constelaciones que deslumbraban a los marinos en altamar y a las que Pitágoras y Galileo pusieron nombres. Aquellos lunares... Leer más →
La niña de los colores
Aquella muchacha veía en colores y por supuesto, como todas las personas que son diferentes, vivía encerrada en un manicomio. Yo la conocí un día que fui a visitar a mi otra abuela y me encantó su manera de ver la vida. Hay locuras preciosas, tan coloridas que no vale la pena volverse cuerdo. Y... Leer más →
El mejor regalo
Un regalo común no serviría, no con Ann. Ella quería más... la distancia era sólo un pequeño obstáculo para alcanzar su objetivo. Yo siempre he oído que las estrellas no regalan su polvo fácilmente, que hay que recogerlo de alguna enana mañanera o de alguna supernova rezagada y, así y todo, es muy difícil. Sin... Leer más →
de María
Lo ví en cuanto cruzó la puerta y lo sentí. No podía dejar de mirarlo, no quería dejar de mirarlo. Lo busqué, lo besé, lo desnudé, lo espié en sueños hasta que se dió cuenta y volteó. Y yo, que nunca he sido buena para esconderme, le sostuve la mirada y le sonreí. Aun no... Leer más →
Y nos dieron las 10…
Nos encontramos en un bar barato cercano al mar y la noche, casi sin estrellas, pronosticaba mal tiempo. Me acuerdo porque los rayos se sucedían cada 20 minutos y yo estaba terriblemente asustada. Recuerdo que se lo dije una vez se acercó y me ofreció sus brazos como consuelo. Sé que esperamos que pasara la... Leer más →
Constelaciones II
Ayer me abordó una mujer elegante y, luego de presentarse, ofreció regalarme polvo de estrellas a cambio de que la guiara de nuevo a su lugar de origen. No pude negarme, Casiopea es la madre de Andrómeda, una de mis profetizas preferidas y el hecho de que Perseo la hubiese rescatado de aquel mounstro Cetus... Leer más →
Absolutamente nada
...Y fui y hablamos de sexo y no pasó nada… absolutamente nada… aunque parezca increíble. Ahí estaba él, despeinado, como siempre, hablándome de fútbol (yo me pierdo por el deporte) y de pronto, sin saber cómo, caímos en el tema. El otro escribía y, de vez en cuando, miraba o asentía. Sólo se atrevía a... Leer más →
Constelaciones (I)
Él está en la cama mientras escribo. Acostado, entre las sábanas, no sospecha nada. La barba semi-crecida lo asemeja a un Robinsoe perdido en sueños. Me encanta mirarlo así, desde lo alto, parece que la Luna se cuela por la ventana para iluminarlo. Los lunares de su espalda, cual constelaciones, me recuerdan a aquel... Leer más →
2 en 1
Soy blanca porque mi madre es blanca, mi padre es blanco y mi familia (hasta donde yo conozco) es blanca. Soy blanca porque en la playa, cuando me da el sol, mi piel se torna roja. Soy negra porque escucho rumba y bailo guaguancó, porque me encanta gritar en el barrio para saludar a los... Leer más →