La estatua de la República de Cuba, la majestuosa escultura de bronce laminado en oro de 22 kilates, que mide alrededor de 17 metros (incluyendo su base de mármol ónix antiguo egipcio), anda en estos días rodeada de constructores. Sus esquinas se quebraron al enterarse, por boca de unos transeúntes, que el Buda de Oro... Leer más →
Hablemos hoy de Sasha
Su nombre completo era Alexandre Georges-Pierre Guitry. Nació en San Petersburgo el 21 de febrero de 1885 y murió el 24 de julio de 1957, en Paris, el lugar donde se deben morir todos los artistas. Lo conocí una tarde de otoño. Apareció con su sombrero de fieltro negro y, como un adolescente, me guiñó... Leer más →
Rumbeando
Sonó la música y bailé despojándome de los absurdos complejos del color de la piel. Los tambores movían mis caderas y las congas me estremecían los hombros. La saya, alada, con vida propia, rozaba con sus pliegues las manos que, enloquecidas, acariciaban el cuerpo de arriba abajo. El pelo se escapaba, enmarañado y rubio, de... Leer más →
De luto
Hoy me salen letras tristes, como boleros viejos. Hoy me salen del alma lágrimas. La luna amaneció en mis pupilas y la noche no quiere dejar salir al Sol. El bulevar de los sueños rotos no lleva ponchos con musas. Las amarguras se han vuelto amargas. Hoy que la risa se vuelve llanto, lloro la... Leer más →
¿Cómo?
El concierto de Santiago Feliú fue impresionante. Él, como en su casa, repetía temas y yo, como casi siempre, comenzaba a llorar con sus canciones (no con todas, por supuesto). Una bandera gigante era el atrezo del escenario. Una bandera, cuatro guitarras y un piano. Las luces, sencillas, creaban un efecto mágico y la batería... Leer más →
La Ítaca de Kavafis
La isla promete a lo lejos una llegada tranquila. Sólo Ulises, amordazado en el fondo de la nave, lanza maldiciones. Aun no han pasado los 10 años que le juró Calipso, ni siquiera el Cíclope ha perdido su ojo. Poseidón hincha las velas blancas con buen viento y las hermosas Nereidas surcan las olas entreteniendo... Leer más →
Ann en versos mexicanos
Cuando lo conoció y le regaló el poema, Ann se elevó 3 cuartas del suelo. Que conste que digo 3 cuartas porque esa es la medida exacta que María me describió y yo (casi siempre) creo todo lo que me dicen. Aquel muchacho de ojos marrones la había sorprendido con un regalo hecho de versos…... Leer más →
Aquella espalda
Un lunar sin brillo que incite pecado es apenas una peca. Pero ella… ella es una noche con estrellas. Sus fotografías lo demostraban, sobre su espalda danzaban la constelaciones aprendidas hace 1000 años atrás. Las mismas constelaciones que deslumbraban a los marinos en altamar y a las que Pitágoras y Galileo pusieron nombres. Aquellos lunares... Leer más →
Yo
Soy, fui y seré aquella que se desnuda por las noches, la que se moja la cabeza para que el agua corra por su cuerpo, la que disfruta el chocolate como orgasmos, la que se esconde de los fantasmas pasados, la que se disfraza de ondina para que las olas la busquen, la que llora... Leer más →
El primer encuentro
Yo la conocía, era una muchacha tímida con unos hermosos ojos verdes que soñaba con cuentos de hadas y creía en los ángeles. Yo la conocía... Ann era el tipo de persona que no llega a la vida sin tener un sueño... uno de esos que quieren cambiar al mundo. Y Ann siempre soñaba. Un... Leer más →