-Cuando sea grande -me dice el vecinito más pequeño de mi barrio- nadie me va a regañar y decirme que haga lo que no quiera hacer. -Eso dices ahora, Carlitos -le respondo- deja que te llegue la hora de trabajar.
La noche y tú
Cuando la Luna comienza a desvestirte y las estrellas se te esconden en los ojos, el cielo, por puro pudor, se tapa los ojos. Por eso la noche, cuando te mira, se vuelve negra.
Vicios
Cuando el mundo quepa en una taza de café y mi cuerpo se vuelva espuma, el recuerdo de las canciones que me regalaste aquella tarde volará a través de las volutas de humo que algún ser de otra galaxia, sentado en una terraza gris, exhalará de sus labios mientras se fuma el cigarro con el... Leer más →
Sólo por un día
Si yo fuera Dios me parecería un poco a Sabina, ese aspecto desaliñado le vendría muy bien al tipo de ser sobrenatural que siempre me ha gustado soñar. Cantaría Noches de boda desde el cielo y los 10 mandamientos serían sus versos a pie de letra (puede que incluso añadiese otros). Si pudiese ser Dios…... Leer más →
La historia de los gorriones
Hace mucho tiempo, cuando los dioses aún existían, ocurrió un gran incendio en el bosque de las aves. Muchas de ellas volaron fuera de las llamas para salvar su vida pero otras, como los pequeñitos gorriones, no quisieron abandonar sus nidos. Mientras las hembras cuidaban las crías en lo alto de los árboles, los machos... Leer más →
Lágrimas divinas
Alguien me dijo una vez que las gotas que caen del cielo son las lágrimas de los dioses. Tal vez, de vez en cuando, al mirar a la Tierra les entre remordimiento.
Teoría de la felicidad
No se escriben historias de amor cuando se anda feliz, para lograrlo, para crear una obra maestra tipo Romeo y Julieta, hay que estar completamente destrozado. La muerte tiene que andar rondando cerca o el acompañante de turno tiene que ser un (o una) grandísimo(a) hijo(a) de puta. Los romances más hermosos los han escrito... Leer más →
Cuando te marches
Cuando te marches no vuelvas nunca... ni para amansar palomas. Vuélvete polvo y elévate a los cielos. Cae en forma de rocío y acaríciame la piel (si lo deseas) pero no vuelvas. No despiertes las nostalgias con tu presencia. Los recuerdos, cuando son buenos, son peores que las balas.
Para alegrarte el día
Te regalo una nube, esta vez porque estás triste. Te doy, envuelta en un lazo rojo, una nube blanca. Es una copia exacta de aquella que me pediste la primera vez que nos encontramos. Prometo solemnemente que no carga lluvia.
¿Cuerda?
Si fuese loca, de esas que tienen un certificado médico que demuestra su ausencia de cordura, me encantaría tener momentos histéricos llenos de risa. Como los que presencié ayer: 5 minutos de carcajadas por la libre, en voz alta, del tipo que sobresalta a los vecinos. Risas que llegan porque sí, porque pueden, porque quieren…... Leer más →