Con los hilos de la luna

Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna dibujada en un pañuelo que un día colgó en mi cuna. La inmensa luna diamante era la mejor fortuna que acompañó al emigrante de aquella España lorquiana y dura. Cantaba con ese acento que tanto lo distinguía, risueño me revelaba la copla que así... Leer más →

Mama knows best

Dice mi madre, que sólo me aconseja cuando no estamos discutiendo, que todo sucede por una razón. Yo, que no creo en el fatalismo de un destino predeterminado, la miro con una ceja levantada (sí, yo puedo hacer eso) y dejo escapar un sonido que, si bien muchos lo conocen como huevo frito, yo catalogo... Leer más →

Uno de naufragios

Echarse al mar en un barco pequeño y ver cómo se va alejando la tierra (esa franja verde-amarilla que te contiene) es, quizás, una de esas experiencias contradictorias que zarandean el alma. Ahora, mientras me alejo, lloro. Y es un llanto sin lágrimas, uno de esos sollozos tristes que se ahogan en el pecho y... Leer más →

Condicionales

Sin amor Si por lo menos no hubieras dicho que me amabas, si sólo hubieras dibujado con tu mano cabal la mansedumbre de mi cuerpo, si me hubieras asaltado en silencio, como el agua, si hubieras venido a mí como un sonámbulo, todo pulso, y calor, y piel, y lengua. Si por lo menos no... Leer más →

Certezas

No hacen falta ojos para reconocerte. No hacen falta mapas para reencontrarme. Las memorias no se apagan con las culpas. Los recuerdos no se matan con tabaco.

No jodan más

Un amigo me sugiere, así, como quien no quiere la cosa, que mi estómago debe ser el nido de una colonia de tenias. ¿Se habrá creído él que mi biología es tan simple como para no contemplar la sutil manera de nombrar a las lombrices solitarias? ¡Basta ya! ¡Que no estoy gorda! ¡Que puedo comer... Leer más →

Receta corta para la felicidad

Bailar, como una posesa. Girar en manos anónimas agradeciéndole a la sonrisa de turno que te insinúe los pasos. Bullir. Que el sudor empape el pelo y la nuca mientras se mueven los pies al compás de sus caderas. Bailar… Ausentarse del mundo por unas horas.

Maldito Gordias

Tengo en la cabeza el mágico nudo gordiano que no pudieron desenredar en Frigia los generales que lo intentaron. No me funciona la técnica de Alejandro Magno. Ando por toda Grecia suplicándole a los oráculos una simple profecía. No me responden.

Mis regalos Dardos

Saberme leída es uno de los motivos por los que lleno de olas este pedazo mío. Por eso me alegra tanto descubrirme en voces desconocidas que llegan hasta esta orilla y se atreven a recalar en el muelle. Cierto es que estos Dardos han llegado antes en otras manos e, irrefutable es también, que no... Leer más →

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