Sólo por un día

Si yo fuera Dios me parecería un poco a Sabina, ese aspecto desaliñado le vendría muy bien al tipo de ser sobrenatural que siempre me ha gustado soñar. Cantaría Noches de boda desde el cielo y los 10 mandamientos serían sus versos a pie de letra (puede que incluso añadiese otros). Si pudiese ser Dios…... Leer más →

Oliva

Los claveles son mis flores porque antes eran las de ella. Y los frichuelos, y los batidos de chocolate. También los cuentos, los escondites, las poesías, y aquella muñeca (de porcelana) que yo no tocaba porque se rompía. Las flores blancas que eran de ella ahora son rojas, pero son mías. Y sus memorias de... Leer más →

A veces me pregunto

A veces me pregunto qué harás cuándo me muera. Cómo serán tus lágrimas (si es que las derramas) y qué miseria ajena te cortará las venas. A veces, cuando me duermo, comienzo a preguntarme si quizás, cuando me muera, a ti también se te escapará la vida. Y te imagino apagándote lentamente, como si fuesen... Leer más →

Directo al cielo

El 31 de agosto fue el cumpleaños de mi mejor amiga, todo risas y murumacas. Un buen cumple por así decirlo. Por cosas del destino, ese mismo día (aún sin yo saberlo), como si de alguna broma macabra se tratara, Darián, más conocido como The Blue Crusader, un amigo, perdió la vida. Se trató de... Leer más →

Felices los normales

Ya lo dice Retamar en el poema… Felices los normales. Yo, como no conozco a nadie que caiga en esta categoría, aquí se lo regalo a la gente "poco normal". Es uno de esos poemas que deberían pasar de mano en mano… de boca en boca. Disfrútenlo. Felices los normales Felices los normales, esos seres... Leer más →

A los de arriba

El que me tiró me tiró duro, vaya… durísimo, casi pa’ matarme. Tres infecciones en los riñones, un esguince, dolor de sacrolumbalgia, fiebre, catarro… etc. etc. etc. En un año he tenido más enfermedades que un policlínico municipal. Y graves. Nada de catarritos de media mañana… por poco me da hasta neumonía. Acabé siendo el... Leer más →

Uno

Tú y yo somos uno.  Con mis achaques y dolores milenarios y tus antiquísimas y cínicas maneras de reír. Somos uno. Y temblamos de miedo al comprobarlo. Como aquellas gelatinas de fresa que me servía mi mamá de postre los lunes. Somos  la mezcla perfecta de la paleta de colores, la melodía que cantaba la... Leer más →

Recordando

Sus ojos eran negros, casi azabaches… y tristes, muy tristes. Tenía los ojos más tristes que había visto vivir. La melancolía se le desbordaba en la mirada y no pude más que sucumbir a los lazos de su nostalgia. Las estrellas y  el vino tinto fueron el perfecto acompañamiento de un crepúsculo un tanto mágico.... Leer más →

Rumbeando

Sonó la música y bailé despojándome de los absurdos complejos del color de la piel. Los tambores movían mis caderas y las congas me estremecían los hombros. La saya, alada, con vida propia, rozaba con sus pliegues las manos que, enloquecidas, acariciaban el cuerpo de arriba abajo. El pelo se escapaba, enmarañado y rubio, de... Leer más →

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