Tiempos

En 1890 una mujer se cubría con veintidós prendas de vestir; una mujer moderna usa, en verano, tres.* La una se desvestía en veinte minutos, la otra queda desnuda en reinta segundos. Paul Morand * Morand no llegó a contemplar el bikini ni el monobikini.     

Teoría de la felicidad

No se escriben historias de amor cuando se anda feliz, para lograrlo, para crear una obra maestra tipo Romeo y Julieta, hay que estar completamente destrozado. La muerte tiene que andar rondando cerca o el acompañante de turno tiene que ser un (o una) grandísimo(a) hijo(a) de puta. Los romances más hermosos los han escrito... Leer más →

¿Cuerda?

Si fuese loca, de esas que tienen un certificado médico que demuestra su ausencia de cordura, me encantaría tener momentos histéricos llenos de risa. Como los que presencié ayer: 5 minutos de carcajadas por la libre, en voz alta, del tipo que sobresalta a los vecinos.  Risas que llegan porque sí, porque pueden, porque quieren…... Leer más →

Finales Felices

Ese momento en el que Eric besa a la sirenita Ariel, o el otro como-se-llame besa a la princesa Aurora, o Estetuniño besa (en un féretro ¡pa su madre!) a Blancanieves, ahí es cuando yo me pregunto, ¿quién coño parió a Walt Disney? Lo que me desespera más todavía es que, a los 5 años... Leer más →

¿Cómo?

El concierto de Santiago Feliú fue impresionante. Él, como en su casa, repetía temas y yo, como casi siempre, comenzaba a llorar con sus canciones (no con todas, por supuesto). Una bandera gigante era el atrezo del escenario. Una bandera, cuatro guitarras y un piano. Las luces, sencillas, creaban un efecto mágico y la batería... Leer más →

El elixir de la vida

La edad se ve en el rostro y se lleva en el alma… y hoy descubrí por qué. La clave de la juventud es la capacidad de asombro. Cuando nacemos y abrimos los ojos por primera vez todo nos parece nuevo, cada segundo que pasa nos maravillamos por algo y la vida nos parece muy... Leer más →

Cobrando deudas

Me he convertido en acreedora... y me gusta. Incluso tengo varias deudas que cobrar. Las promesas, cuando son bien hechas, se convierten en deudas... y yo cobro en sueños, en besos, o en buenas fotografías. Por eso mismo es que él me debe un beso. De los húmedos, de los mojados... de los que apenas... Leer más →

Lo más importante…

A veces llueve y te quiero. A veces sale el sol y te quiero. La cárcel es a veces. Siempre te quiero. (En una prisión en Montevideo). Te quiero por la mañana, porque el Sol me hace recordarte, te quiero en las tostadas que me preparo (en las que no se me queman), imaginando, solo... Leer más →

Aquellos maravillosos 80’s

Yo soy de la generación de los 80, la última de los maestros por cada asignatura. Soy de los 80, la última generación que aprendió a jugar en la calle y en los recesos de la escuela al trompo, al burrito 21, al escondido, la botellita, el come- fango, el chucho escondido, el ladrón y... Leer más →

Ni María ni Ann

Cuando escribo (como ahora) esquivando retratarme, tiendo a confundirme. Al final, a contracorriente, Ann y María me dibujan un poco. Un poquito ángel y otro tanto demonio, como dijera sabiamente aquella personita de 1 metro 20. La Marian que escribe siempre se filtra, algunas veces aún a mi pesar. Las historias se me parecen un... Leer más →

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