Me puse las botas –de la manera más literal posible. Me calcé un par color aceituna y salí a comerme la Habana. ¿Por qué? Pues muy simple... las botas son, dándole un uso sentimental a la palabra: rudas. Usarlas te hace sentir como si todo el poder del mundo cupiera bajo esas suelas toscas. La... Leer más →
Mama knows best
Dice mi madre, que sólo me aconseja cuando no estamos discutiendo, que todo sucede por una razón. Yo, que no creo en el fatalismo de un destino predeterminado, la miro con una ceja levantada (sí, yo puedo hacer eso) y dejo escapar un sonido que, si bien muchos lo conocen como huevo frito, yo catalogo... Leer más →
Certezas
No hacen falta ojos para reconocerte. No hacen falta mapas para reencontrarme. Las memorias no se apagan con las culpas. Los recuerdos no se matan con tabaco.
Defensa de la melancolía
Hoy, en una de esas canciones que ponen en la radio y casi nunca escucho, se me coló una de esas frases tan abstractas que por lo maravillosa debiera ser real: Vamos a subastar el Nobel a los que sufren de mal de amores. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? ¡Eso es precisamente lo... Leer más →
No jodan más
Un amigo me sugiere, así, como quien no quiere la cosa, que mi estómago debe ser el nido de una colonia de tenias. ¿Se habrá creído él que mi biología es tan simple como para no contemplar la sutil manera de nombrar a las lombrices solitarias? ¡Basta ya! ¡Que no estoy gorda! ¡Que puedo comer... Leer más →
Para sembrar un campo
Toda la historia del mundo cabe en un grano de maíz. Y sin embargo los besos (ay, los besos) son tan eternos, que ni mil mazorcas alcanzarían a contenerlos.
El fin
El fin, cuando llega y es inesperado, imita fielmente el resultado de un juego deportivo. Pongamos por ejemplo a Brasil (mi equipo de toda la vida): Ayer, en el juego contra Alemania, volvieron los nazis y convirtieron el terreno en un campo de concentración. Allí los goles se transformaban en cámaras de gas y cada... Leer más →
El problema
Llevo los muslos abiertos apuntándote al alma. Y los labios, las manos y los anhelos. Los ojos, en cambio, están cerrados. He estado rememorando viejas historias y siempre en los sueños se me aparece Lot. ¿Y si te vuelves sal junto a mis pestañas?
En el Malecón
Aquella tarde nos encontramos en un pedazo del muro que recubre mi ciudad… nos sentamos a ver la puesta de sol a las puertas del mar. Mientras, él me lanzaba preguntas dardos e insistía en escuchar aquellas respuestas prohibidas que sólo un extraño puede sacar. La primera versaba acerca de lo que yo creía más... Leer más →
Interrogantes
A veces me da por imaginar cómo sería todo si las películas en blanco y negro que solían ver nuestros abuelos de repente se volvieran luz y mil colores llenaran los vestidos blancos que pululaban en las imágenes. ¿De qué color serían los ojos de aquel galán que siempre escondía su sonrisa detrás del inmenso... Leer más →