Ando bebiéndome a Ángela debería ser el título es este post, llevo par de semanas detrás de la Figuera como si acabara de descubrir un tipo de clavel raro y yo fuera una botánica confesa. La leo y la examino como si no la creyera… y entonces me levanto, googleo su nombre, la busco en... Leer más →
La niña de Guatemala
José tenía apenas 24 años cuando la conoció. Era maestro, de voz segura y exudaba pasión con cada célula. No era un hombre físicamente atrayente, pero cuando hablaba consumía el alma. María, en cambio, era una adolescente hermosa de 16 años y, como toda mujer, impresionable. Yo me hubiese enamorado de Martí si lo hubiese... Leer más →
Diciembre… vete ya
Ando nostálgica, hurgando innecesariamente en los recuerdos. Necesito urgentemente una alegría .
La historia insomne
Hay noches en las que el insomnio me castiga fuerte y un leve, pero continuo dolor de cabeza, me taladra los recuerdos. Ayer fue una de esas noches. Como remedio, aunque contrario a la lógica, me regalé una de esas historias cortas que escriben los poetas de la prosa. Esta se llama, ni más ni... Leer más →
La caja fuerte
Hace unas noches, registrando el escaparate antiguo que está empotrado en mi cuarto, en busca de un dibujo que no apareció jamás, reencontré mi caja fuerte. Hacía tantos años que no la veía que ya ni me acordaba que existía. Fue una verdadera sorpresa. Ella, mirándome desde su pequeñez, me desafiaba a abrirla, a desenterrar... Leer más →
Incoherencias coherentísimas
Allá arriba a alguien le ha dado por jugar con el destino, lo coje, lo cambia de lugar, lo sube, lo baja... lo pone viejo. Nada, que se pasa la tarde entretenido. Ya me tiene muy cansada el jueguecito ese. Y más cuando los hilos que corta siempre son los míos.
Castigo divino
En los tiempos de Dante, los casorios no eran a lo porque sí, había que hacer lo que mandaban los padres, la iglesia, el rey… incluso hasta el copón divino -por eso la tasa de infidelidad era tan alta. Sin embargo, según cuenta Marco Denevi, hasta Dios (un tipo omnipotente) podía ser engañado. Uno de... Leer más →
Cesare Pavese
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos - esta muerte que te acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo. Tus ojos serán una vana palabra, un grito callado, un silencio. Así los ves cada mañana cuando sobre ti sola te pliegas en el espejo. oh... Leer más →
Un vicio romántico
Así, como quien no quiere la cosa, él me presentó el pretexto perfecto... la excusa poema. Fumo -explicaba- porque el cigarro me hace sentir menos solo.
La pequeña calabacita
Desde que descubrió que una prima suya era la que ponía a dormir a los pequeños en las casas, se empeñó en crecer alta y saludable. Quería ser un buen relevo de sueños y fantasías y convertirse en el orgullo de la familia cucurbitácea. Sin embargo, ahora que la adolescencia reclama sus hojas y por... Leer más →