¿Tiempo libre?… Chúpiti!

No sé cómo lo hacen, pero cuando te escuchan decir esas palabras -aunque uno las susurre al viento con voz apenas audible- ellas se encargan de rebatir la afirmación. ¿Que no hay nada que hacer? ¡Ja! Y de repente, como si de un acto de magia se tratara, aparece de la nada un montón de... Leer más →

Lección de vida

Hace poco, en Facebook, una amiga que anda leyendo uno de los textos de Almudena Grandes, posteó -no al azar sino a propósito- uno de los fragmentos del libro. Quedé con la boca abierta. Ufff... si tan sólo lo hubiera leído antes... ¿De cuántos miedos me habría disuelto, de cuántas culpas podría exonerar(los)me? Es cierto... Leer más →

Magic Mike… XXL

Olvídense de la trama... si me preguntan de qué iba la película, les diré que de un grupo de tipos buenísimos que se movían espectacularmente. Porque eso sí, ¡qué manera de moverse la de esos hombres! ¡Qué ganas de meterme a la pantalla y lavar mi ropa interior en esos abdominales! Me pasé la puta... Leer más →

Sobre una canción de Sabina

Él y yo teníamos un contrato libre. Su cuerpo me pertenecía las horas que estuviéramos juntos y, fuera de eso, le pertenecía a otras. Yo estaba de acuerdo. Mientras mi pedazo de mundo no se mezclara con otros nombres, no me importaba (nunca he sido celosa). Me bastaba su manera de mirarme cuando me tocaba;... Leer más →

Mujer marcada

Caminábamos tomados de la mano cuando me le acerqué al oído y le susurré que no llevaba absolutamente nada bajo el vestido. Él me miró, como si me estuviera advirtiendo por primera vez y abrió la boca... No dijo ni una palabra. Recorrimos en silencio los metros que nos faltaban para llegar al teatro y,... Leer más →

Perdónenme

Yo, que soy de las primeras a la que le sube el azúcar al ver esas parejas cursis que andan por la calle, ayer me encontré deseando un abrazo ñoño. Y es que, aunque la mayor parte del tiempo sea Katrina (referencia obvia a los Cachorros de la Perrera), de vez en cuando se me esconde la... Leer más →

Un brindis Pornosotras

Ella, que me conoce un poco, me tacha de viciosa. Y me dice con sorna, que la repetición no cansa. ¿A mí me acusas? -le contesto sonriendo- ¡Tú guardas mil historias! Ah -responde divertida- pero entre las dos la cuenta es otra. 

Miércoles de Ernesto, digo… de versos

Miércoles de ¡coño, qué poema más cabrón!, miércoles de ¡mierda, qué cañonazos de estrofas! ¿Miércoles de versos? ¡Qué va! ... ¡miércoles de Ernesto! Poema para después de follar Estamos hechos de una montaña de disculpas, de un - le estabas mirando las tetas porque a ti te gustan grandes- de anocheceres con gafas oscuras para... Leer más →

Mmmm…

Ella sonríe (como gato que se comió el canario) mientras entorna los párpados -desde este rincón sólo se le observa el rostro- y su mirada se pierde entre los arabescos del techo. Arriba, sátiros depravados corretean detrás de ninfas semidesnudas. No puedo evitarlo, la curiosidad me mata: ¿imaginará o recuerda?

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