El tango y yo

… Lo confieso, soy culpable!!! …
Soy una perdida enamorada del tango, me hechiza escuchar esa música, me excita bailarlo…

Creo que el tango es uno de los bailes más sensuales que existen. Bailarlo implica pasión, fuerza, energía. Subir una pierna, bajarla, hacer ochos, sacadas… me quedo sin palabras.

Comencé a bailarlo gracias a un taller que se abrió en Calzada y 8 por el grupo Habana Tango, y me enamoré. Me enamoré de la música, de la sensualidad…
Cada vez que tenía clases el tiempo se me escurría. Las horas me parecían segundos, no quería parar de moverme, era algo adictivo…

Si quieres apasionarte por algo, si quieres vibrar, te recomiendo una canción, una coreografía de una película asombrosa: ¨El tango de Roxane¨(http://www.youtube.com/watch?v=UFrxzLvwcL0), de Moulin Rouge. Es un puro 10.

8 comentarios sobre “El tango y yo

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  1. Finalmente he aquí la razón de nuestro encuentro. Más tarde que temprano, pero fue: estuve a punto de entrar al mismo taller de Habana Tango hace un tiempo atrás. El trabajo y otras cosas no me dejaron… te hubiera conocido antes. De todos modos, hay cosas que «were meant to be»..

  2. El tango, el fútbol, Messi… aún no comprendo porque le vas a Brasil en la Copa, en vez de a Argentina.
    Lo sumo a la lista de «cosas» que quisiera verte hacer. Actuar, jugar fútbol…

  3. No hablaré de los gustos deportivos del Boris -que todos sabemos que apestan… ¡y tengo pruebas!- sino de esta invitación al tango, íntima y cómplice como el baile que la inspira…
    Es imposible no amar al tango, una vez que lo descubres y te percatas de que es muchísimo más que un macho con una rosa entre dientes, mirando a esa perdularia traicionera que tiene por pareja, descargando su despecho en requiebres roñosos…
    Nah, el tango es un cortejo mudo, que suelta a cuentagotas la pasión contenida, o al menos eso creo… ¿Cómo definir algo tan íntimo?
    Recuerdo que descubrí al tango de fiñe, cuando lo cantaba el esquelético jardinero que cuidaba el parque El Carmen de mi Santa Clara natal. Lo llamaban Gardel porque cantaba los tangos como Carlitos, yo diría que mejor, porque aquel personaje daba pena de flaco y maltratao…
    Pasó el tiempo y este año viajé a Buenos Aires, y como todo turista visité el Caminito del barrio La Boca, donde los tangueros profesionales me dejaron bobo por la complejidad de sus evoluciones, su cambios de velocidad, sus giros, sus quiebres y… oh, shame on you, Mr. y Mrs. Smith!!!
    Receloso con aquello -después de todo, bastantes turistas embaucamos en la Habana Vieja con nuestro folklor pre-cocido- caminé por Boedo, San Telmo, Palermo y otros lugares donde disfruté de orquestas típicas como la Fernández Fierro, que rompen con cualquier estereotipo que uno tenga, y no me refiero al estilo Gotan Project…
    Celebro este blog y su invitación al tango… Quien no fuera patón…

    1. Wao, tu comentario me ha dejado sin palabras, gracias por compartir tu experiencia en Buenos Aires.
      El tango es eso que dices ¨un cortejo mudo¨, es mágico, es la comunión de dos cuerpos que exudan pasión.
      A mi me encanta.

      Y la invitación está hecha, un día vamos a bailarlo :).

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