Como siempre pasa, esta vez la historia de la niña mala se convierte en un cuento infantil.
Ella, sola en el bosque, a pesar de que su mamá le dijo que no se entretuviera, se encuentra con el lobo.
Se lo tenía merecido la Caperucita. Eso le pasa por desobediente.
Qué mala manía la de las madres de nunca equivocarse! Será una hormona que se les desarrolla con el embarazo?
Creo que es lo + probable. Es asombroso como casi nunca se equivocan 🙂