Tengo un amigo que está enamorado locamente de una extraña. Todos los días aparece en su parada exactamente a la misma hora y él, en vez de abordarla, solo la observa. La mira sonreír y eso le basta.
Hace un tiempo lo convencí de que la vida es muy corta y las oportunidades efímeras… en fin, lo convencí de que al menos se le acercara.
Hoy me lo encontré, y luego de hablar del tiempo y otras banalidades le pregunté por la muchacha de la parada. Al final me dijo que sí se le acercó. Actualmente es el que le paga el pasaje.
Bien por tu amigo ! Cuántas mujeres-hombres de nuestra vida habremos dejado pasar por la timidez, por no atrevernos a ir más allá de miradas y sonrisas?
Quizás esos son los que al recordar sonreimos.
tuve la sensación de ser la mujer de ese amigo… llevan 3 días consecutivos pagándome la guagua, la misma persona y yo no sé, pero me da esa espinita…:)
Jajjaja, bueno… si el muchacho es trigueño pregúntale si se llama Alain 🙂