A mi padre… a mi mejor amigo
Si me dijeran Pide un deseo puede que, como Silvio, soñara un rabo de nube.
Quizás me contentara con menos… podría solamente pedir una canción.
Si me dijeran Pide un deseo y tú estás a mi lado, no lo pensaría,
al fin y al cabo es solo un deseo y estoy segura que no tiene devolución.
Seguramente, por complacerte, yo pida algo para los dos.
Sin embargo, si me dijeran Pide un deseo y no estás conmigo,
si sigues ausente como estás hoy, entonces, sin duda alguna, con mi deseo
te traigo a rastras donde estoy yo.
GRACIAS, MIL GRACIAS
Y NO A TI SINO A DIOS POR DARME LA HIJA MAS LINDA DEL MUNDO.
GRACIAS POR TENER ESE AMOR INCONDICIONAL.
GRACIAS POR SER COMO ERES/
GRACIAS POR SABER QUE CUENTO CONTIGO
PERO SI A MI ME DIJERAN PIDE UN DESEO PREFERIRIA UN RABO DE NUBE
QUE ME RECOGIERA AQUI Y ME DEJARA EN LA HABANA PERO AHORA MISMO.
Y ACUERDATE QUE NO ESTOY AUSENTE ESTOY LEJOS PERO NO AUSENTE
Lo sé papi, es solo que a veces me gustaría tener un genio para poder abrazarte a diario.
Me alegra que te gustase mi sorpresa.
Te amo.
a ver, a ver… pide un deseo…!!!
Ay Liz….si todo fuera tan fácil!!!!!
puedo pedir un deseo….
Adelante, pide un deseo…
Que sigas teniendo esas ideas «locas» con que escribes y nos llenas, a veces nos sacas los colores o nos haces reír por tu sinceridad y valentía.
Gracias Rale, prometo hacer lo posible y lo imposible por cumplir tu deseo.
Con comentarios como los tuyos me siento casi obligada. Gracias de nuevo.
oye te juro que no es para aterrizarte el post ni nada, vaya que perdón y todo de atemano, pero sime dijeran pide un deseo ahora mismo pediría una cabrona bicicleta porque coño que llego siempre reventa’o de caminar…
jajajajaja, te imagino todo sudado y con el pelo alborotado. Una bicicleta siempre hace falta, te perdono 😉
Yo pido menos, pero tal vez mi deseo sea, paradójicamente, demasiado grande. Aunque un rabo de nube no nos vendría nada mal.
Un inmenso rabo de nube, para agarrarnos todos de él y volar… simplemente volar.
Qué curioso. Antes yo pedía un deseo con palabras y, cuando me di cuenta que no se cumplía, empecé a desear solo con el corazón: el deseo dejó de ser palabras y se convirtió en sentimientos; y como siguió sin cumplirse, empecé a tratar de obtenerlo por mí mismo.
Y más curioso todavía: hace un tiempo creí tener mi deseo a mi lado y entonces deseé (nuevamente solo con sentimientos) que no se fuera.
Y lo más interesante de todo, ya no sé si se va a cumplir mi deseo… Pero NUNCA dejaré de desearlo…
Al final todo se queda en deseos, aquellos que se cumplen pasan a ser experiencias. Quién sabe si, como Pinocho, llegas a ser un niño de verdad 🙂