Exijo besos de vuelta, los tecnológicos no me bastan; exijo películas francesas, ensaladas de chocolate, correos amigos…
Exijo visitas de retribución, exijo cuentos… exijo a Robert Reford y su millón…
Exijo sonrisas de compensación… este post no te lo regalo por gusto.
Menos a Robert Redford y ese «menudo» en (su) moneda nacional, todo lo que exiges puede conseguirse. ¿Adónde dirigirlo?
Mmmm Enrique, definitivamente voy a tener que mandarte mi dirección, sobre todo para la parte del helado 😉
Vaya vaya! Parece que alguien esta enojada! 🙂 No me entran muchos deseos de opinar en un post que repite tantas veces la palabra «exijo», pero te digo que las buenas amistades resisten el embate de cualquier cosa. Que no te haya llegado todo eso que exijes en un tiempo no quiere decir que tus amigos no se acuerden de ti, ni que los años hayan debilitado los vínculos. Te lo aseguro.
De cualquier manera: amigos de Mar, se los pido de todo corazón, repleten de comentarios (al menos comentarios) este post para que no se sienta mal la muchacha.
Aqui voy Crusader, sabias palabras las tuyas, me persono aquí dando acuse de recibo (no tengo escapatoria ante tan directa indirecta). Tomo nota fiel de tus exigencias y convido a que otros amigos las tomen igual, no creo que yo pueda solo con tanta deuda, solo me resta agradecerte pedacito de Mar bravío por tantas exigencias necesarias, imprescindibles, te dije que me faltaban 5 para el millón, pronto cobro, estás lista ?
J, para ti y tus ensaladas de chocolate siempre estoy lista.