Escucho la música y el cuerpo se me mueve.
Las piernas se me van solas y la cara se me transforma. La boca se me abre y la mirada deja de ser dulce para adquirir ese toque de lujuria que la letra me regala.
Quizás me vuelvo un poco puta, no lo niego, pero me encanta la sensación de morbosidad que me ofrece el baile. Es una manera diferente de descargar energía.
Digan lo que digan no me avergüenzo: bailo reguettón… y qué?

y qué! verdad?
jajaja!
Me asombra que haya pocos comentarios acá. Solo Izmatopia, que parece te conoce muy bien y comparte tu libertad contigo. (Ya izmatopia me cae bien y todvía no la conozco. Me gustaría que me escribiera).
Yo creo en quien es capaz alzar su voz y puño por aquello que ama.
Me encantaría verte bailando reguettón… o mejor bailarlo contigo.
Te juro que aunque no sepa la iba a pasar de marvilla…
Jajajaja, no te imagino bailando, pero no importa, es fácil, solo hay que dejarse llevar.
En cuanto a Izma, bueno, la verdad es que no nos conocemos, pero ella también me cae bien.
🙂
tu también me caes bien Mar… sobre todo por esa locura cuerda que te caracteriza… y porque me gusta lo que escribes…
me gusta encontrar mujeres que no pretenden, que son y que disfrutan siendo… el adjetivo… cualquiera… para eso es la libertad…
expresémonos!
Libertad… de expresión, de sentimientos… así es como se disfruta en verdad la vida: siendo, no pretendiendo.
Creo que deberíamos hacer una comunidad que promueva el disfrute y las papitas fritas.
Y deberíamos conocernos para chismear en vivo y en directo.
jajaja! no nos conocemos de nada! solo de los chismoteos de los comentarios y eso, jijiji!
pero es cierto, nos parecemos mucho en eso de la libertad – o libertinaje, ya ni se ;p -, quizás por eso la apoyo…
Michel, te gustaría que te escribiera? tienes un blog querido?