Él está en la cama mientras escribo. Acostado, entre las sábanas, no sospecha nada. La barba semi-crecida lo asemeja a un Robinsoe perdido en sueños.
Me encanta mirarlo así, desde lo alto, parece que la Luna se cuela por la ventana para iluminarlo. Los lunares de su espalda, cual constelaciones, me recuerdan a aquel cazador perseguido por Diana y convertido en estrellas.
Él es mi Orión… y yo soy la diosa que le da caza. La que lo persigue, lo acorrala… lo hiere… En mis sueños todo es así, lo veo claro, él está acostado y yo, cuando no me mira, lo mato.

No! que sea en la realidad!!
quieres que me vuelva una criminal!!!!!
no, no que seas criminal, la historia que no llegue hasta esa parte en la realidad..mejor que se quede en la de tenerlo cada día al amanecer…
A mí también me encantaría morirme de un infarto de amor entre tus manos… Sería una muerte dulce y lenta, e iría con la convicción de ir directo al paraiso. Creo que vale la pena morir así.
suicida 😉
Suicida es quien busca la muerte por no encontrar sentido para su vida. Más bien diría kamikase….
Además quien muere en manos del amor, burla a la muerte. Créeme yo mismo he muerto más de una vez y por tus besos estaría dispuesto a morir de nuevo…
bueno, mira, aquí tienes a Michel, el primer candidato público para morir en tus manos..jaja
jajajaja, allá él 🙂