Ella tenía los ojos peligrosos y la boca escondida; él tenía las manos frías. La calle vacía, como aquella canción de Sabina, les regaló las luces de las farolas. Yo los vi caminar a través del mar, imitando la estela bíblica de Jesucristo. La luna les dibujó el camino hasta las estrellas y los pies... Leer más →