El salvavidas lo agarró justo a tiempo, un minuto más tarde y el naúfrago hubiese sido presa de la tormenta. Las personas acumuladas en la orilla aplaudieron con fuerzas, se había llevado a cabo el rescate.
Yo nunca les comenté de la carta de despedida que leí anclada en la proa de su bote.
Sólo sé que, después del rescate…aún con las ropas empapadas de sal, con el murmullo de las olas en su cabeza, olvidóse del humo y partió… iba de nuevo a encontrarse con la mar.

como la Storni…
exactamente como ella.
por eso yo no me adentro a la mar aquella en cuyas orillas ondee una bandera roja…
seguro??
Siempre hay aguafiestas.
Sabe dios qué Angustia le acompañó
o qué mujer no.
o sencillamente puede existir quien, luego de beber apenas un sorbo, prefiera el dulce ardor salobre de la mar
Los hay suicidas… por eso el post.
Me has descrito por un instante…, pues soy de lo que son capaces de dar hasta la vida por aquello que aman, y si es un encuentro con el Mar bien vale la pena arriesgarlo todo.
ten cuidado Michel… las olas podrían arrastrarte.
Triste y bonito a la vez. Aunque en realidad, quizás la próxima vez pensara que lo que seguro que alguna vez fue… Podría volver. Cuídate y me ha gustado
Gracias Plared… sé un post un poco triste, pero a veces eso es lo que sale.
Un beso y muy buenos días para ti.
Morir a tiempo. No está nada mal; ¿pero quién tiene el valor suficiente como para llevar a cabo el primero y la sabiduría como para reconocer al segundo?
Aún no he descubierto a nadie… pero si tú lo conocieras alguna vez dile que se pase por el blog.
Ok. Trato hecho. A mí sólo me falta la segunda parte, precisamente la más difícil.
Hay cosas por las cuales perseverar, incluso la muerte…
Aunque no lo recomiendo 😉
Puede ser… tú por qué perseverarías?
Por tantas cosas…. pero para comenzar mi lista, por algo que nos une: la poesía.