Cuando apareces, así, como al decuido, los cimientos de mi mundo se tambalean, las ideas que me sostienen vuelan de un tirón y la esperanza que me despierta todo lo niega.
Luego te vas, también como al descuido… y la tormenta me muestra la desilusión que llega. Esta vez, ante tu despedida, sólo las nubes se mantuvieron cerca.

Osea que las nubes no descargaron, si es asi pues ni tan mal, vas acostumbrándote a los derrumbres.
A tus pies.
Pues no me acostumbro señor D, y menos sabiendo que casi siempre he sido yo la que los ocasiona.
Es un gris bonito el color de este post… me gusta.
Pues a mi no me gusta el gris… los colores fríos me hacen sentir mal.
Todos los colores pueden ser bellos… a mí los que más me gustan son los que tiñen los sentimientos.
Sí… pero generalmente los grises tiñen de tristezas.
me corresponde decirte entonces lo que una vez me me dijiste tú: ya es hora de que se pase esa tristeza…
sólo si me regalas un post 🙂
Es un trato.