Cuando el reloj de la torre vieja marque cadencioso sus 12 campanadas, yo, contraria a la Cenicienta, te felicitaré con un beso que te volará la boca. Será mi saliva húmeda tan seca como la pólvora de los fuegos artificiales y mis labios encenderán la chispa de la explosión que te llevará a la muerte.
A las 12, justo a las 12, te daré tu regalo de cumpleaños.
¿Y cómo no dejarse ir de esa manera? Vendrá la muerte y tendrá tus ojos…
Uff!! me asustas niña… La femme Fatale
ejem… quién??? yo??? que va!!!
No se me ocurre un mejor regalo de cumpleaños…
Espero que el cumpleañero haya pensado lo mismo 😉