A veces quisiera ser
pequeña como Pulgarcita
y agarrarme por las tardes
a algún pétalo de flor.
Volar entre los claveles
con sólo un soplo de viento,
y robarme de las nubes
un tenue rayo de sol.
A veces esta agonía
de sentirme tan inmensa
me lleva hasta la ventana
que comienza en mi balcón.
Y me asomo a la baranda
donde me espera el abismo
anhelando algún gigante
que me regale una flor.

yo puedo volar en el pétalo de una flor entonces??? soy tan peque que quepo en cualquier bolsillo, 🙂
tú vives ya en las nubes niña… o es que no te has enterado que los ángeles son de allá arriba??