Tus hijos han caminado
tantas noches
sobre mi espalda,
se han derramado
tantas veces
sobre mis nalgas,
que no tengo otra palabra
para llamarlos
que no sea: huérfanos.
un espacio para echar a navegar ideas…
Tus hijos han caminado
tantas noches
sobre mi espalda,
se han derramado
tantas veces
sobre mis nalgas,
que no tengo otra palabra
para llamarlos
que no sea: huérfanos.
Cuántos huérfanos no se nos quedan en las sábanas…
millones… de distintos padres.
Yo soy más de dejar la descendencia irse por la bañera a experimentar cruces con los pececitos 🙂
Dí que hace tiempo que soy hombre sacarina, que endulzo, pero no engordo.
Pues mire señor D, hay un montón de mujeres diabéticas.
¡No derrames ninguna lágrima y reza porque vengan muchos huérfanos más! ¡Viva la orfandad!
Nada de lágrimas… que ya el mar es lo suficiente salado… que vivan los huérfanos!!
Siempre que los huérfanos caminen sobre la espalda de alguien creo que no es problema, lo malo es cuando no tienen ni espaldas ni nalgas sobre las que apoyar sus piecitos.