Mi tía se llama Alicia y, como el personaje del libro, vive en su propio País de las Maravillas. A veces se atolondra como la niña y se preocupa por el conejo: ¿llegará a tiempo a su destino? ¿Por qué lleva ese chaleco?
En el castillo de la Reina Blanca tiene su morada y aunque vive acompañada de sombrereros locos y alguna que otra reina de corazones, ella, cansada de sus realidades, se inventa juegos de roles en los que cada día se convierte en dodo.
Hoy, que es su no cumpleaños, un gato risueño le quiere devolver la cordura. Se la tomó prestada unos días para enmendarse la sonrisa y la dejó sumida en una honda tristeza. Hoy vuelve Alicia… vuelve de las tinieblas.
En el castillo esperamos ansiosos su llegada.

ojalá que nadie le devuelva la cordura, porque entonces la vida ya no tendría sentido, sin importar cuanta tristeza contenga en su alma…
Yo creo que estar triste es la peor cordura
Estar triste muchas veces es la unica forma de recordarnos que seguimos vivos. Lo otros estados de animo son tan rutinarios que a veces nos olvidamos que estamos vivos
Que va Carlos… la alegría… la alegría siempre es preferible
Quizá. Seguire tu consejo a son de Mar
Comparto tu idea…
bueno ya somos dos con estas ideas…
Tenemos cosas en común, yo con tu tía Alicia (uno de mis libro favoritos, desde siempre). Me encanta la imagen del Cheshire Cat que se lleva, para devolverle reparada, la sonrisa… pocas líneas para un retrato profundo que transpira poesía.
Gracias Sina… mi Alicia (mi tía) se merece toda la poesía del mundo
Aun recuerdo con fuerza la frase de Carroll «soy real- dijo Alicia y rompió a llorar» cuanta locura y maravilla se oculta en la sola duda de nuestra propia existencia… tu tía es un tesoro.
Lo sé Camilo… por eso este post