El dividió su alma en mil pedazos y a cada uno lo disfrazó de hombre. Les dio apellidos, una casa vieja, licencia de conducción y la historia de sus vidas. Ellos, a cambio, pusieron en sus labios aquellos versos que no eran suyos.
Así, como si fuera otro el autor, le plagiaban los poemas y él, que siempre había sido un cobarde, se regodeaba con las estrofas que brotaban de la boca de otros nombres.
«La concepción literaria del heterónimo, inventada por el escritor portugués Fernando Pessoa, se refiere a uno o más personajes imaginarios creador por un autor para contar historias en direferentes estilos.»
Ha sido una grata sorpresa encontrarme esto. Por casualidad, yo trabajo un proyecto literario sobre heteronimia. Comenzó como una salida a las múltiples voces que no lograba unificar en un solo estilo, y ha terminado siendo una polifonía estética y existencial. Proyectarme en «otros» ficticios, al punto de ficcionalizarme. Como Pessoa, el autor que juega a la heteronimia en algún punto se vuelve otro heterónimo más. Lo que más me interesa de esto es el modo de subvertir la palabra y la realidad, al punto de que una y otra se hacen consustancialmente literarias.
Saludos,
JAG
Yo tengo a María y a Ann. A veces no sé cuál de las 3 es la más real.
¡Sabemos tan poco de Pessoa! Menos lo importante, que era un genio.
incluso más, yo diría, querido Sina, que era un mounstro!!!
Para mi, uno de sus mejores!!!
No quiero rosas mientras haya rosas.
Las quiero cuando ya no las pueda haber.
¿Qué he de hacer con las rosas
Que puede cualquier mano coger?
Sólo quiero la noche si la aurora
La diluye en azul y rosicler.
Lo que mi alma ignora,
Eso es lo que quiero poseer.
¿Para qué? De saberlo, nunca haría
Versos para decir que no lo sé.
Siento a mi alma pobre y fría
¿Con qué limosna la calentaré?
Yo tengo un librito, muy pequeño, de poemas de Pessoa, un día de estos te lo hago llegar 🙂
Mar, ¿sabes que Pessoa significa en nuestro idioma «Persona», que a su vez significa «Máscara» en el teatro griego antiguo?
No sabía Dante…. no sabía.
Gracias por el detalle.
Busca «Livia», de Lawrence Durrell…