Allá arriba a alguien le ha dado por jugar con el destino, lo coje, lo cambia de lugar, lo sube, lo baja… lo pone viejo. Nada, que se pasa la tarde entretenido.
Ya me tiene muy cansada el jueguecito ese. Y más cuando los hilos que corta siempre son los míos.
Mar he tenido la misma sensación y es un juego que me deja debil frente al presente. En ese caso a te invito a tener un poquito de credo y pensar que lo que tenemos por destino es lo inexorablemente nos irá a suceder en el futuro al margen de cualquier coyuntura. Un alivio es pensar que ese destino que queremos llegará al menos para atraerlo y que gane en conciencia que merecemos ese sueño.
Creo que entonces hay que soñar mucho… y más que soñar creer.
Ojalá y existiera una botella que de vez en cuando se nos convirtiera en puente.
Consuélate, no son solo los tuyos, es improbable que haya alguien arriba haciendo estas cosas, no le daría tiempo a jugar con tanto y tanto hilo.
A tus pies hermosa.
También anda cortando mis hilos. 😦
Mar, te prometo que cuando suba por allá le quitaré la tijera a quien sea que dañe. Que por algo me dices D’artagnan. Un abrazo.
eso, eso!!! y para algo tienes dos mosqueteras, Mar… que te quieren muuuuuuchooooooooooo
pues a ver si amarran bien a los dioses esos… mira que joden!!!!
y te las comes (las tijeras), pa que no salgan más nunca a la superficie!!!
No es «allá arriba». Es aquí, muy cerca.
Demasiado cerca. Por desgracia.
Será cuestión de comprar sogas más gruesas…
Me prestas las de tu bajo?
Sería cuestión de que te cambiaras a una casa sin piso arriba, Mar querida
que va… entonces que sería de mis nubes?
me regalas el post de la calabacita???
Te lo regalo… tú eres, de cierta manera, una copia de la chiquitica.
es el bosón de higgs, pero shhh, no se lo digas a nadie