La que entró de puntillas a aquella cama y se desvistió con el pudor de una niña, no fue la misma hembra que, terminado el acto, agarró su alma y salió de prisa. Sólo quedó de su historia un poema... Sólo estos versos de la Vilariño. Después Es otra acaso es otra la que va... Leer más →