En algún lugar del mundo un gigante, solitario, voltea un reloj de arena. En el desierto de esas horas una gota de rocío, de las que aparecen en las dunas, naufraga en un torbellino que las arrastra a través de un túnel. Dentro de la gota límpida un minúsculo hombrecillo arrastra los pies…
Cada segundo que pasa es creado por uno de estos hombrecillos. Los gigantes vienen a regalarnos las horas.
Nos regalan las horas y nosostros nos empeñamos en desaprovecharlas en lamentaciones.
Muy bonita reflexión.
Un saludo
Pues entonces a despilfarrarlas en alegría…!!!
Un abrazo y a resguardar hombrecillos.
si las horas están hechas de segundos ¿los gigantes están hechos de hombres pequeñitos?
Me gusta mucho la imagen que has usado para la cabecera del blog.
Cariños.
Gracias Borgeano… esa foto salió hace poco, en un campismo, es mi dije.
En cuanto al tiempo, imagino que si cortamos a un gigante sangren hombrecillos. Lo intentamos?
Como siempre los gigantes regalan, los enanos roban. Y la mala fama….Siempre para los primeros. Cuidate
Malditos gnomos!!!