Sé que con esta foto me meto en camisa de once varas porque, en la vida real, ¿a quién se le ocurre regalarle una imagen a un tipo que dedica su vida a estar detrás de la cámara? sólo a mí, que parece que me caí de la cuna cuando chiquitica. En fin…
Lo que pasa es que hoy es el cumpleaños de ese espécimen raro que aparece arriba y yo, que siempre he disfrutado entregar los regalos que no se deben regalar (lo sé, soy masoquista y redundante) le he dedicado la foto. Un pequeñito regalo a ese experto de la luz que tanta alegría reparte con sus flashes.
Felicidades a Carlos Ernesto… ¿o debiera mejor llamarlo Kako?

nada mejor que la irreverencia, aunque entre amigos son lindos detalles
eso me dijo él 🙂
Es un regalo perfecto, seguro que él no se hubiera hecho esa foto a si mismo.
Te dejo besos ocurrente amiga.
Muackissss
no, pero tampoco me dejaba tirársela… fue un dilema la foto!!