No hay mayor venganza que unos tacones sin sonido. Escaparse a media noche de una cama ajena, de un hechizo roto, de un abrazo a medias para vengar una ausencia, sólo tiene mérito cuando se hace en silencio. El vacío de una casa puede tornarse ensordecedor a veces.
Shhhh…

como siempre eres fascinante, sigue así!!!!
Gracias 🙂 lo intentaré al menos.