La serenata

...Pero parece que el corazón Se me quedó un poco abierto Y al gusto de un beso nació un sentimiento Que ya conocía y daba por muerto... No fue en un balcón de esos que dicta la costumbre. Tampoco estuvo la banda de mariachis con sus inmensos sombreros redondos. No hubo un cantante lírico que... Leer más →

Oli

No puedo evitarlo, cada 23 de diciembre busco insistente un clavel blanco en todas las florerías (casi nunca aparece) y termino en aquella ciudad gris, negra y blanca regalando los pétalos mientras le cuento una historia. Hoy serían 105, hace 5 que no está y me niego a soplar las velas por miedo a que... Leer más →

El naufragio

« La gente buena tiene que sufrir, tiene que medio morirse siete veces para tener algo bueno que contar, y tiene que caminar y caminar para que entienda que moverse es importante si no quiere que lo alcance el polvo, y tiene también que aprender todo de primera mano y a la mala, porque tiene... Leer más →

Para evitar terremotos

Él vivía dentro de mí -me confiesa María- tenía una cama cómoda dentro del pecho y todos los días lo acariciaba antes de dormir. Se despertaba con el barullo que hacía el corazón al irse a trabajar y luego bajaba hasta la barriga para que sus mariposillas le cosquillearan la cara. Eran Monarcas las que... Leer más →

La dedicatoria

Y a veces una se levanta con un poema en la cabeza en el que los versos nacen ya con nombre propio. Entonces se expulsa el aire/texto y se vuelca la memoria en un papel mientras se decide la manera de envolver las letras. Hay poemas/regalos que vienen ya con etiqueta. A esos, a los... Leer más →

No hay escape

Cuando aparece el desvelo -niño intranquilo- y le da por juguetear con las horas, la cabeza desacomoda su sueño  ingenuo y comienza a devorar, una por una, las letras del libro abierto que le vigila. Los poemas, muchas veces, se me convierten en carceleros. Mi olor a ti Toda mi ropa huele a cuando estabas.... Leer más →

El maquinista

Iba de un cuerpo al siguiente con la velocidad de un tren japonés. Jamás se detenía en la misma parada y cambiaba de vagones como se cambia de camisa. Las pasajeras, al saberlo cerca, escondían sus cabezas detrás de periódicos nuevos y, como la técnica nunca funcionaba, los rieles se iban amontonando de boletines y... Leer más →

La paradoja

Yo tengo un amigo (de nítida fe) que, aunque no sueña tener su morada en el sol, regala textos de luz. Hace años, en uno de esos correos interminables que compartíamos, se me apareció con la historia de Doris y Rita. La había sacado -si mal no recuerdo- de un filme de Woody Allen y... Leer más →

Sobre una canción de Sabina

Él y yo teníamos un contrato libre. Su cuerpo me pertenecía las horas que estuviéramos juntos y, fuera de eso, le pertenecía a otras. Yo estaba de acuerdo. Mientras mi pedazo de mundo no se mezclara con otros nombres, no me importaba (nunca he sido celosa). Me bastaba su manera de mirarme cuando me tocaba;... Leer más →

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