Eran tan amargos esos recuerdos que un día decidí abrirme las venas con la vieja navaja de mi bisabuelo. La sangre salió negra, como la tinta de tus poemas, y en ella burbujearon algunos versos. Dejar ir, (me escribiste un día) es más que dos palabras en la práctica. Yo ensayé la paradoja y, uno... Leer más →
Notas de mujer
Hacía ya un tiempo que no soñaba... ya no se me dibujaban en la memoria cuerpos desnudos y no me despertaba con esa urgencia que hace cruzar las piernas. Ya los contornos lúdicos no se me aparecían en espejismos. Y estaba triste. De alguna manera María se las había arreglado para esconderse y desaparecer de... Leer más →
Compasión
-¡Yo quiero que me des una serenata! –le dice la novia envalentonada al suplicante muchacho que le extiende el anillo- ¡O me haces una serenata o no hay boda! -Pero mi amor –se excusa el novio- ¿de dónde yo saco unos mariachis a esta hora? Mira… esteee... podemos dejarlo para otro día… los mariachis –farfulla... Leer más →
El problema
Llevo los muslos abiertos apuntándote al alma. Y los labios, las manos y los anhelos. Los ojos, en cambio, están cerrados. He estado rememorando viejas historias y siempre en los sueños se me aparece Lot. ¿Y si te vuelves sal junto a mis pestañas?
Rosa de mar
Ann me cuenta que hace poco uno de sus amigos le regaló una rosa náutica. Es de papel -me confiesa en susurros- para que pueda almacenarla en libros. Eso de ir arrancando flores por los jardines me parece cruel… afortunadamente, nunca me ha gustado la idea de deshojar margaritas. Ahora –me apunta ruborizada- tengo una... Leer más →
El vestido rojo
De vez en cuando -me cuenta María- me entran unas ganas terribles de ponerme el vestido rojo con que lo conocí. Es tan descarado el color que no puedo sino sentirme lista para la acción, me vuelven las ansias de muchachos ingenuos y salgo a la calle en busca de carne fresca… carne que me... Leer más →
Unhappy end
Él me prometió las promesas… las que hablan de sueños y bien de amores. Me prometió las historias y los finales, el velo blanco… el bouquet de rosas. Yo tuve miedo y eché a correr. Eso fue todo.
Mensaje
Escribe Thomas Bailey Aldrich: Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta. Yo me asusto...
Mi sangre fría
Me acabo de leer A sangre fría, de Truman Capote y he resuelto que si bien no tengo los impulsos criminales necesarios para eliminar a alguien simplemente por el gusto de arrebatar una vida, me solidarizo bastante con los asesinos. Y es que lo maravilloso que tiene el libro es precisamente esto: los protagonistas no... Leer más →
Pobre lobito
El lobo de Caperucita, que fue tan vilipendiado por aquella historia que Perrault se encargó de publicar en su libro, ha accedido hoy a brindarme una entrevista. En ella me cuenta que toda su mala fama se debe a un error en la investigación; que él en realidad sólo acosaba a la Caperucita (sí, al... Leer más →