Ofelia lo estuvo esperando hasta las 12. Las sombras de la noche le roían la cordura y el fantasma del rey muerto que merodeaba el castillo acechaba sus miserias. Pero ella esperaba… el sueño, el maldito sueño, le acariciaba las mejillas, y sin embargo, aunque la sospecha de un desencuentro le atenazaba la garganta, ella... Leer más →
Resurrección
Aquella mujer desnuda que abrazaba a la farola se me hacía familiar conforme la luz crecía. Marcas de dientes se entreveían en sus brazos y de su pie derecho, duro, blanco, frío, le nacía un grillete. Llena de ampollas estaba la mujer desnuda. Su pelo, que otrora había sido largo y voluminoso, era apenas conformado... Leer más →
Sal con una chica que lee
Rosemary Urquico publicó el artículo que me hubiese encantado a mí escribir... apenas un consejo... uno dedicado a aquellos que aprecian la literatura. Yo, que suscribo todo lo escrito, he decidido regalarles algunos fragmentos. Sal con una chica que lee Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa,... Leer más →
El juego
Te valdría bien mantenerte alerta - le aconsejo a un amigo. Los juegos con la ruleta son peligrosos. Si arriesgas todo al azar puedes terminar volándote sesos, incluso cuando la pistola no está cargada. María ha muerto -me susurra al oído. Esta vez estoy lanzándole los dardos a Ann... y me han dicho que ella... Leer más →
El caminante
Él camina triste, melancólico… arrastrando sus sueños sobre la arena. Con su equipaje al hombro, lleno de antiguas dudas, viaja. Lentamente camina. Las olas, a su paso, eliminan sus tristezas.
La religiosa
Ella cree (cuando le conviene) en las señales y clichés de otros tiempos. Consulta poemas lúcidos antes de salir a la calle y jamás cierra los ojos sin persignarse un cuento. Su templo, lleno de libros, la absuelve de cada verso.
Frichuelos
Cocinar, para mí, es uno de los más grandes placeres. Por supuesto, debe serlo si me gusta tanto comer, pensarán ustedes. Y sí niños y niñas… lo es, muchísimo. Lo que más me gusta hacer es dulces y, no es por nada, pero me escapo. Sé hacer natilla, flan, panetelas, torrejas, pudín, merenguitos y frichuelos... Leer más →
La mujer triste
Esa mujer que camina Arrastrando Lentamente Sus tacones Rojos Me recuerda a alguien. Esa cara melancólica Y esas manos Largas Blancas Duras Ya las había visto En alguna parte. Sus piernas Largas Sin final Desaparecen Bajo el borde de un vestido Que no es ni corto Ni largo. Sólo alegre Colorido Que le sienta bien... Leer más →
Su cuento… mi historia
A veces, cuando leo, me apropio de las palabras de otros. Las hago mías. Así poseo (en secreto) miles de historias viejas que transformo y convierto en recuerdos. Este cuento de Galeano no es la excepción. Era suyo hasta que, leyéndolo, lo hice mío. Su abuela ya no es su abuela… ahora es mi ángel.... Leer más →
Rumbo a Ítaca
Lo anuncio públicamente: María ha muerto. Anteayer, mientras un tornado asolaba a Oklahoma, despacio, casi sin hacer ruido, regresó a la mar. Ann volvió a tener el control del barco que navegaban. Y aunque el timón aún le parece grande (recuerden que la rubia es pequeñita), lo mantiene firme. Penélope viaja en la cantina enseñándole... Leer más →