Tenía el corazón en la mano cuando escribió la canción. Aquella noticia le había asestado el golpe más duro que hubo de soportar jamás: la perdería. El diagnóstico había sido seguro… le quedaba poco tiempo de vida. Pedro Junco murió con apenas 23 años, la tuberculosis fue su excusa. El bolero Nosotros fue la carta... Leer más →
Finales Felices
Ese momento en el que Eric besa a la sirenita Ariel, o el otro como-se-llame besa a la princesa Aurora, o Estetuniño besa (en un féretro ¡pa su madre!) a Blancanieves, ahí es cuando yo me pregunto, ¿quién coño parió a Walt Disney? Lo que me desespera más todavía es que, a los 5 años... Leer más →
Agosto
Andrea, la hija del gobernador, era una niña dulce. Pecosa y flacucha, como renegando su clase, gustaba correr su potrillo blanco todas las tardes. Andrea fue una niña dulce hasta aquella noche de agosto. La hija del gobernador nunca había visto morir a un hombre. Nadie le había explicado el misterio de la sangre y... Leer más →
La despedida
María, aquella muchacha pelirroja que le encanta anochecer cerca del mar, ayer se me apareció entre sueños. Sus cabellos, en ocasiones tan luminosos, llevaban el brillo apagado de las estrellas que van a morir. Hace largo tiempo que no se le veía asomada entre la espuma. Las olas de la playa, al verla reaparecer entre... Leer más →
En Wonderland
El sombrerero de Alicia siempre tuvo gracia para crear nuevos diseños. Los bombines negros fueron sus delicias y luego los sombreros de mago le hicieron publicidad. Nunca llegó a la Tierra a causa de sus modelos. Los benditos conejos siempre acababan decapitados por la maldita reina de corazones.
En el mundo al revés
Aquellos ojos estaban mudos de asombro. Y sus manos… aquellas manos largas, temblaban bajo los mechones de labios rojos. La nariz veía en blanco y negro y el oído, para no ser menos, cantaba nanas infantiles. Lo único que escapó a la locura fue la boca… que, como en las historias clásicas, terminó la noche... Leer más →
Loquillos semi-desnutridillos
Nosotros éramos una banda de flacos (casi flecos) semi-desnutridos que cubríamos las equinas. La única niña era yo. Aunque, si hablamos en términos adecuados, debería aclarar entonces que la única que tenía “cara de niña” era yo. Si me veías de lejos me confundías. Hace poco un vecino me recordaba lo maldita que podía ser.... Leer más →
Amaneciendo
-Y vieron salir el sol aquella mañana. De un lado el mar, del otro, una ciudad semidormida. El muro del malecón les regaló el camino y, tomados de la mano, se lanzaron si dudas a través del abismo. Los pescadores que me contaron la historia hicieron de aquel sueño una leyenda. Todavía buscan, antes de... Leer más →
El gato de Cheshire
El gato de Cheshire sonreía siempre porque, antes de conocer a Alicia, la Mona Lisa le había revelado su secreto.
Ángeles caídos
Cuando aquella tarde se abrió el cielo y un haz de luz descendió sobre la Tierra, el mar acalló su acostumbrado rumor y recogió entre sus olas a los ángeles heridos que caían de las nubes. La orilla rocosa se volvió arena al tocar las alas desvaídas y cada aro dorado se deshizo en gotas... Leer más →