Y pasa que uno abre una gaveta buscando algo, quizás un peine, un labial, un gancho... cualquier cosa temporal e intrascendente, cuando entre las manos se desliza orgulloso un pedazo de papel ajado, un fragmento -obvio- con par de líneas difusas en las que apenas se lee te amo. O peor aún, se abre un... Leer más →
Yo te convido a creerme cuando digo futuro…
Nos volvimos a encontrar en uno de esos cafés sin ruido que la gente suele usar en las primeras citas. Los dos (casualidad rara) andábamos solos. Nos sonreímos y, casi sin pensarlo, unimos las sillas en busca de ese vínculo añejo que tiempo atrás compartimos. Hablamos -como mandan las buenas costumbres- del tiempo, las familias,... Leer más →
De la ciudad y del mar, como otros tantos versos
Comienzo a leer a Montenegro (el autor de este texto) y una sonrisa se me dibuja en el rostro... un texto trampa, dirían algunos... un texto lazo, argumentarían ellas. Yo, por el amor al arte, se los regalo entero. De la ciudad y del mar En 1901, por miedo al mar, en La Habana comenzaron... Leer más →
Año bisiesto
Y hoy, que el tiempo me regala 24 horas, he decidido gastarme 1/3 del día contigo. ¿Por dónde andas?
Enfatizando
Cuando se pone el sol cerca del mar y las nubes se vuelven algodones de azúcar, de vez en cuando (énfasis en de vez en cuando) me da por pensar en ti. Entonces recuerdo tu rostro -nunca el color del cabello- y aquella camisa blanca que cierta noche le dio por saltar un botón... Ya lo... Leer más →
Lo sé, soy una cobarde
A veces me entran unas ganas inmensas de llamarte y preguntarte si aún me quieres, si no estás con alguien... Siempre las reprimo. Me viene a la cabeza aquel abrazo triste con que nos despedimos y me da miedo -un miedo terrible- imaginarme tu respuesta.
Oli
No puedo evitarlo, cada 23 de diciembre busco insistente un clavel blanco en todas las florerías (casi nunca aparece) y termino en aquella ciudad gris, negra y blanca regalando los pétalos mientras le cuento una historia. Hoy serían 105, hace 5 que no está y me niego a soplar las velas por miedo a que... Leer más →
El naufragio
« La gente buena tiene que sufrir, tiene que medio morirse siete veces para tener algo bueno que contar, y tiene que caminar y caminar para que entienda que moverse es importante si no quiere que lo alcance el polvo, y tiene también que aprender todo de primera mano y a la mala, porque tiene... Leer más →
Para evitar terremotos
Él vivía dentro de mí -me confiesa María- tenía una cama cómoda dentro del pecho y todos los días lo acariciaba antes de dormir. Se despertaba con el barullo que hacía el corazón al irse a trabajar y luego bajaba hasta la barriga para que sus mariposillas le cosquillearan la cara. Eran Monarcas las que... Leer más →
La dedicatoria
Y a veces una se levanta con un poema en la cabeza en el que los versos nacen ya con nombre propio. Entonces se expulsa el aire/texto y se vuelca la memoria en un papel mientras se decide la manera de envolver las letras. Hay poemas/regalos que vienen ya con etiqueta. A esos, a los... Leer más →