Hay un lugar en La Habana, uno de esos lugares hermosos y a la vez tristísimos, que me hace pensar en la lluvia. No llueve cuando lo veo y, sin embargo, gotas finísimas me trastabillan en el rostro. Una inmensa chimenea, de esas que aparecen en los cuentos infantiles, corona el espacio enladrillado y yo... Leer más →
Abriendo la caja de Pandora
Recordar, del latín recordāri: volver a pasar por el corazón. A veces se me olvida (yo y mi mala memoria) que el pasado puede ser también fuente de alegrías, que no solo las "terribles cosas" quedan atrás. En ocasiones -silly me- paso por alto los autores viejos por temor a una lágrima perdida... y me pierdo... Leer más →
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Una vez me preguntaste, con esa aura cínica que te sirve de escudo, que para qué servía un poeta en estos tiempos. Yo te prometí un texto. Iba a ser uno de esos textos largos que casi nunca escribo -la brevedad es una de las cosas que me caracteriza- y pretendía en él desarrollar toda una... Leer más →
Hipocresía On
Ella, que me sabe enferma (sabiendo además yo que no me soporta), me pregunta con voz de niña que vende galletas: Ay, Mariancilla -nótese el diminutivo despectivo- ¿cómo te sientes? Afortunadamente, y por ello le doy las gracias al cielo y a todos los santos habidos y por haber, acudí a los restos de paciencia... Leer más →
Porque a veces bastan unos versos
Cuando compre un espejo para el baño voy a verme la cara voy a verme pues qué otra manera hay, decíme qué otra manera de saber quién soy. Cada vez que desprenda la cabeza del fárrago de libros y de hojas y que la lleve hueca, atiborrada y la deje en reposo allí un momento... Leer más →
Ser del Sol
A Déborah, que me dio la luz. Lo confieso, no me gustan los días grises, me da por ponerme a tono. La sonrisa se me congela y un dejo de nostalgia triste comienza a reaparecer. Cualquier canción que hable de amor me desbarata el alma y los ojos comienzan a diluviar con el primer estribillo... Leer más →
Pesadillas
Dormir sola. Arrinconarse en una esquina de la cama y atrapar entre las piernas la almohada amorfa que está a punto de desintegrarse. Soñar. Cambiar de posición 80 veces porque el brazo se duerme, porque la sábana se pega al cuerpo, porque hay más calor del necesario, porque volvió el frío. Despertar. Cansada, ojerosa, despeinada.... Leer más →
Lo que me hace feliz
Dormir -después de un largo período de insomnio- reposando la cabeza en otro brazo. Despertar -después de un largo período de sueño- reposando la cabeza en el mismo brazo.
Un papá ingenioso
Yo tengo una vecina en miniatura (tiene como 5 añitos) que cuando se le cae un diente hace una fiesta. Hace par de días, cuando llegó de la escuela, corrió directo a enseñarme su dientecito flojo: -¡Mira cómo lo muevo con la lengua, mira! ¡Y ya está a punto de caerse! El mes pasado, cuando... Leer más →
Todavía hay quien prende velas
Ayer se cumplieron exactamente 5 años desde que se fue. Y yo, que usualmente necesito un abrazo por esas fechas, esta vez preferí el silencio. Al acostarme, pensando que sólo yo la había recordado, me sorprendió su mensaje... Hay quien, afortunadamente, no necesita notificaciones.