Por vanidosa

La estatua de la República de Cuba, la majestuosa escultura de bronce laminado en oro de 22 kilates, que mide alrededor de 17 metros (incluyendo su base de mármol ónix antiguo egipcio), anda en estos días rodeada de constructores. Sus esquinas se quebraron al enterarse, por boca de unos transeúntes, que el Buda de Oro... Leer más →

Carta a Fito… al Páez del concierto.

 Te vi, saliste entre la gente a saludar Los astros se rieron otra vez, la llave de mandala se quebró. Nunca había sido una fanática, lo confieso, apenas dos o tres temas rondaban mis oídos... hasta ayer, no se me va a olvidar jamás este 5 de diciembre. Todo lo que diga está de más,... Leer más →

Después de ti…

Después de ti queda el mar (con sus oleajes), como después del invierno queda la primavera. Después de ti quedan también los gorriones del parque, y las mariposas, y los lirios blancos. Quedan las secuelas de tu partida en papeles, ya no amarillos sino blancos, y alguna que otra foto guardada en mi caja de... Leer más →

Y las olas pasaron y con ellas los recuerdos

-Desde la altura -me decía- La Habana se ve mejor. Dulce, tranquila... como aquella tarde en que te conocí. El faro del Morro, tan acostumbrado a los secretos, grabó la frase en los cañones herrumbrados que apuntaban a la bahía. Yo, tan distante de su abrazo como de sus recuerdos, solo atiné a sonreír. Nunca... Leer más →

Dominó

El dominó es un juego de mesa en el que se emplean unas fichas rectangulares divididas en dos cuadrados. En cada una se representa un par de valores posibles y el juego completo de fichas de dominó consta de 55 fichas. Wikipedia lo detalla técnicamente casi a la perfección. Sin embargo... yo puedo asegurar que... Leer más →

A los de arriba

El que me tiró me tiró duro, vaya… durísimo, casi pa’ matarme. Tres infecciones en los riñones, un esguince, dolor de sacrolumbalgia, fiebre, catarro… etc. etc. etc. En un año he tenido más enfermedades que un policlínico municipal. Y graves. Nada de catarritos de media mañana… por poco me da hasta neumonía. Acabé siendo el... Leer más →

La mejor despedida

Tenía el corazón en la mano cuando escribió la canción. Aquella noticia le había asestado el golpe más duro que hubo de soportar jamás: la perdería. El diagnóstico había sido seguro… le quedaba poco tiempo de vida. Pedro Junco murió con apenas 23 años, la tuberculosis fue su excusa. El bolero Nosotros fue la carta... Leer más →

Loquillos semi-desnutridillos

Nosotros éramos una banda de flacos (casi flecos) semi-desnutridos que cubríamos las equinas. La única niña era yo. Aunque, si hablamos en términos adecuados, debería aclarar entonces que la única que tenía “cara de niña” era yo. Si me veías de lejos me confundías. Hace poco un vecino me recordaba lo maldita que podía ser.... Leer más →

¿Cómo?

El concierto de Santiago Feliú fue impresionante. Él, como en su casa, repetía temas y yo, como casi siempre, comenzaba a llorar con sus canciones (no con todas, por supuesto). Una bandera gigante era el atrezo del escenario. Una bandera, cuatro guitarras y un piano. Las luces, sencillas, creaban un efecto mágico y la batería... Leer más →

Everybody’s fine

Los besos que te enviaba no llegaban y las palabras no salían de la garganta enferma que oprimía aquel virus, pero la película hizo brotar las lágrimas de la nostalgia y los dedos corrieron a buscar tu nombre en el celular casi sin baterías. Te llamé y hablamos 32 segundos, te asustaste al escuchar mi... Leer más →

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