En algún lugar del mundo un gigante, solitario, voltea un reloj de arena. En el desierto de esas horas una gota de rocío, de las que aparecen en las dunas, naufraga en un torbellino que las arrastra a través de un túnel. Dentro de la gota límpida un minúsculo hombrecillo arrastra los pies… Cada segundo... Leer más →
¿Te beso?
Ayer soñé que me lanzaba a la calle y atiborraba de besos las bocas de los transeúntes. Ellos, asustados, se quedaban de piedra… entonces yo estallaba en carcajadas y corría con los labios hinchados a morderles las manos. Si no me besaban de vuelta les arrancaba los dedos. Uno a uno. En el sueño, volvía... Leer más →
Mentira… pura mentira
Él se le apareció de repente con las manos en la espalda –y yo, que estaba despierta y siempre he sido medio chismosa, alcancé a ver su silueta. Traía en las manos uno de esos paquetes amorfos que por lo cubierto no atiné a adivinar. Ella, que quizás intuyó que yo la espiaba, tapándole las... Leer más →
Y si…
Ahora mismo, mientras escribo, me acecha el fantasma triste de una mujer de época. Ella se acerca, sigilosa, y me susurra que es mi futuro. Mi cuerpo tiembla. Le tengo un miedo terrible a volverme loca.
Las manos largas
Tengo que confesarlo, las manos largas son mi fetiche. Incluso una vez, hace ya algún tiempo, comencé a salir con un hombre sólo por sus manos. La manera en que el cigarrillo se gastaba entre sus dedos me fascinaba, era como ver consumirse una hoguera en el horizonte… Así de largas eran sus manos. Todavía... Leer más →
Hoy
Hoy quiero ser en tu boca la fruta prohibida de Adán y Eva… Siempre he notado que te comes lentamente las manzanas.
La niña de Guatemala
José tenía apenas 24 años cuando la conoció. Era maestro, de voz segura y exudaba pasión con cada célula. No era un hombre físicamente atrayente, pero cuando hablaba consumía el alma. María, en cambio, era una adolescente hermosa de 16 años y, como toda mujer, impresionable. Yo me hubiese enamorado de Martí si lo hubiese... Leer más →
Llueve y yo escucho un tango
El tango se hizo para hacer el amor. Así, categóricamente. Escuchar a Piazzolla a oscuras, en una cama, es el mejor juego preliminar. Humedece sólo pensar en la cadencia de las notas. Las quejas del acordeón argentino, cuando son arrancadas por una mano firme, se asemejan, sutilmente, a los gemidos de una mujer en celo.... Leer más →
El hechizo, la amenaza… el testamento
En la Alhambra hay tantos misterios que no cabrían todos en los cuentos de Las mil y una noches. Por eso los poetas sufren, en carne propia, los destellos de locura que propicia la arquitectura mística de los árabes. Luis García Montero, quien nació en Granada en 1958, no se escapó al desvarío mágico y,... Leer más →
Suertita
La buena suerte es de color verde clarito… por eso se nos pierde tanto. Niña al fin, le gusta esconderse tras las maticas y asustar a los viajeros apareciéndoseles un instante. A veces, teniéndola de frente, algunos caminantes no la reconocen y ahí es cuando Suertita, que no entiende de almas miopes, se espanta y... Leer más →