Salir de un libro

No es fácil luego de terminar ese libro que te alargaba las noches, tener que volver a la vida real... causa cierto trauma. Y es que, en aras de la verdad, nunca he sido buena dejando ir, siempre me aferro a la historia. Incluso días después, soy de las que mezcla personajes y compara... Si... Leer más →

¿Quién?

Sabines, imagino, amaba a su mujer. O a sus mujeres, si alguna vez se dio el caso. No cualquier musa puede inspirar poemas con tanta fuerza. El mexicano tenía que amar (las). Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. ¡Qué frase! Ser legible es una de las mayores vulnerabilidades... Leer más →

Ser del Sol

A Déborah, que me dio la luz.  Lo confieso, no me gustan los días grises, me da por ponerme a tono. La sonrisa se me congela y un dejo de nostalgia triste comienza a reaparecer. Cualquier canción que hable de amor me desbarata el alma y los ojos comienzan a diluviar con el primer estribillo... Leer más →

3 consejos para disfrutar de un libro

Primero: hay que leer como se debe, con el libro apoyado en las piernas de un cuerpo (o en la espalda, da igual el caso) mientras de la boca van brotando las palabras en alta voz. Segundo: para leer correctamente hay que hacerlo (ojo) con la piel desnuda, con el pelo suelto… tanteando, como Braille,... Leer más →

Cabello cárcel

Un nudo… tengo un nudo entre mis manos. Me até las ganas con una cuerda y entre mis rizos escondí el secreto. A causa de esta prisión diabólica,  en ocasiones se me ensortija la cabeza y tengo que castigar a los desertores alisando a los más rebeldes. El calor los mantiene fieles (o la tortura).... Leer más →

A ponerse las botas

Me puse las botas –de la manera más literal posible. Me calcé un par color aceituna y salí a comerme la Habana. ¿Por qué? Pues muy simple... las botas son, dándole un uso sentimental a la palabra: rudas. Usarlas te hace sentir como si todo el poder del mundo cupiera bajo esas suelas toscas. La... Leer más →

Apología de la alimentación

Yo tengo dos teorías acerca de la carne y los vegetales. Sí, no se asombren, he tenido que desarrollarlas en base a establecer una justificación ¿lógica? y cortante ante los numerosos detractores de mi sistema alimenticio. La primera es la más simple: ante la indagación constante de aquellas personas con sobrepeso que no entienden cómo... Leer más →

Defensa de la melancolía

Hoy, en una de esas canciones que ponen en la radio y casi nunca escucho, se me coló una de esas frases tan abstractas que por lo maravillosa debiera ser real: Vamos a subastar el Nobel a los que sufren de mal de amores. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? ¡Eso es precisamente lo... Leer más →

No jodan más

Un amigo me sugiere, así, como quien no quiere la cosa, que mi estómago debe ser el nido de una colonia de tenias. ¿Se habrá creído él que mi biología es tan simple como para no contemplar la sutil manera de nombrar a las lombrices solitarias? ¡Basta ya! ¡Que no estoy gorda! ¡Que puedo comer... Leer más →

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