La poesía es, entre otras cosas, el testimonio escrito de los pueblos. Por ello, el espíritu subversivo de la lírica ha sido tan temido: debería ser manejado con el cuidado con el que se manipula una orquídea o la nitroglicerina. (fragmentos del libro La astillada sombra de Sodoma)
Pobre lobito
El lobo de Caperucita, que fue tan vilipendiado por aquella historia que Perrault se encargó de publicar en su libro, ha accedido hoy a brindarme una entrevista. En ella me cuenta que toda su mala fama se debe a un error en la investigación; que él en realidad sólo acosaba a la Caperucita (sí, al... Leer más →
El tiempo…
En algún lugar del mundo un gigante, solitario, voltea un reloj de arena. En el desierto de esas horas una gota de rocío, de las que aparecen en las dunas, naufraga en un torbellino que las arrastra a través de un túnel. Dentro de la gota límpida un minúsculo hombrecillo arrastra los pies… Cada segundo... Leer más →
¿Te beso?
Ayer soñé que me lanzaba a la calle y atiborraba de besos las bocas de los transeúntes. Ellos, asustados, se quedaban de piedra… entonces yo estallaba en carcajadas y corría con los labios hinchados a morderles las manos. Si no me besaban de vuelta les arrancaba los dedos. Uno a uno. En el sueño, volvía... Leer más →
Las manos largas
Tengo que confesarlo, las manos largas son mi fetiche. Incluso una vez, hace ya algún tiempo, comencé a salir con un hombre sólo por sus manos. La manera en que el cigarrillo se gastaba entre sus dedos me fascinaba, era como ver consumirse una hoguera en el horizonte… Así de largas eran sus manos. Todavía... Leer más →
Suertita
La buena suerte es de color verde clarito… por eso se nos pierde tanto. Niña al fin, le gusta esconderse tras las maticas y asustar a los viajeros apareciéndoseles un instante. A veces, teniéndola de frente, algunos caminantes no la reconocen y ahí es cuando Suertita, que no entiende de almas miopes, se espanta y... Leer más →
Un vicio romántico
Así, como quien no quiere la cosa, él me presentó el pretexto perfecto... la excusa poema. Fumo -explicaba- porque el cigarro me hace sentir menos solo.
La pequeña calabacita
Desde que descubrió que una prima suya era la que ponía a dormir a los pequeños en las casas, se empeñó en crecer alta y saludable. Quería ser un buen relevo de sueños y fantasías y convertirse en el orgullo de la familia cucurbitácea. Sin embargo, ahora que la adolescencia reclama sus hojas y por... Leer más →
Cómo llorar en escena
Este post es un regalo, atravesó mil países y se acurrucó en mis manos encondiéndose del olvido. Ana Istarú, costarricence nacida en San José, me lo presentó. Cómo llorar en escena Es un arte. Se aprende con dificultad, al cabo de los años. Para tal fin, el aprendiz de llanto debe, entre otras cosas, haber... Leer más →
Acuse de recibo
Yo quiero una carta, una carta de verdad. Una de esas que reparte el correo con tu nombre y que desliza, como en las películas viejas, por la rendija de la puerta o la ventana que siempre está abierta. Nunca he recibido oficialmente una, no tengo recuerdos de sobres con matasellos. Sin embargo, confieso que... Leer más →