En el Malecón

Aquella tarde nos encontramos en un pedazo del muro que recubre mi ciudad… nos sentamos a ver la puesta de sol a las puertas del mar. Mientras, él me lanzaba preguntas dardos e insistía en escuchar aquellas respuestas prohibidas que sólo un extraño puede sacar. La primera versaba acerca de lo que yo creía más... Leer más →

Se nos escapó otro grande

Se fue sin despedirse, sin nada que agradecer, pensando que lo único que necesitaba con urgencia era encontrar a alguien a quien romperle la madre a cadenazos para desquitarse de su desgracia. Cuando salió del hospital, ni siquiera se dio cuenta de que estaba cayendo del cielo una nieve sin rastros de sangre, cuyos copos... Leer más →

Vivir sin mar

Anoche soñé que vivía en una ciudad sin mar, rodeada de inmensos edificios plateados. Me desperté llorando. No pude, por supuesto, evitar acordarme de los que ya no están y (aunque parezca imposible) una parte de mi sintió pena por ellos. Sé que a muchos esta historia nostálgica de olas y arenas les parecerá un... Leer más →

Lección de civismo

Él la mira desde su metro y medio de estatura y, a bocajarro, le suelta una de esas preguntas morbo-asquerosas que espantan. Ella, con el más fino autocontrol que he visto en mi vida, sonríe, se le acerca y en susurros, para que nadie más que él se abochorne, le sisea al oído: -Mírame, ¿te... Leer más →

Aymerich no quería… yo tampoco

Ando bebiéndome a Ángela debería ser el título es este post, llevo par de semanas detrás de la Figuera como si acabara de descubrir un tipo de clavel raro y yo fuera una botánica confesa. La leo y la examino como si no la creyera… y entonces me levanto, googleo su nombre, la busco en... Leer más →

La historia insomne

Hay noches en las que el insomnio me castiga fuerte y un leve, pero continuo dolor de cabeza, me taladra los recuerdos. Ayer fue una de esas noches. Como remedio, aunque contrario a la lógica, me regalé una de esas historias cortas que escriben los poetas de la prosa. Esta se llama, ni más ni... Leer más →

Incoherencias coherentísimas

Allá arriba a alguien le ha dado por jugar con el destino, lo coje, lo cambia de lugar, lo sube, lo baja... lo pone viejo. Nada, que se pasa la tarde entretenido. Ya me tiene muy cansada el jueguecito ese. Y más cuando los hilos que corta siempre son los míos.

Un vicio romántico

Así, como quien no quiere la cosa, él me presentó el pretexto perfecto... la excusa poema. Fumo -explicaba- porque el cigarro me hace sentir menos solo.

El secreto de Luis García Montero

Nos pusimos de acuerdo. Yo esperaba sin prisa por la esquina, me hacía el despistado, hablaba con el niño y los borrachos, encendía un cigarro o compraba el periódico. Aparenté no verte llegar casi sin prisa, arreglarte un momento en el descapotable, abrir la puerta, subir hasta el segundo. Yo despisté al portero de las... Leer más →

Cómo llorar en escena

Este post es un regalo, atravesó mil países y se acurrucó en mis manos encondiéndose del olvido. Ana Istarú, costarricence nacida en San José, me lo presentó. Cómo llorar en escena Es un arte. Se aprende con dificultad, al cabo de los años. Para tal fin, el aprendiz de llanto debe, entre otras cosas, haber... Leer más →

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